La criminalización de la diferencia

El pasado 10 de enero el mundo leyó uno de los enunciados más bellos que un ser humano puede escribir o pronunciar en el contexto más escalofriante y terrible imaginable. “Estoy muy enamorado de ti”,  cinco palabras que llevaron a Roger Jean Claude Mbede, joven camerunés de 34 años, a su muerte. Mbede fue encarcelado, discriminado y asesinado por enviar un mensaje de amor a otro hombre en 2011.

La muerte de Mbede coincide con la aprobación de leyes para perseguir y encarcelar a personas homosexuales (o personas que de alguna manera “alienten” este tipo de comportamientos) en dos países africanos: Uganda y Nigeria.

El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, firmará una nueva ley para criminalizar la homosexualidad con base en la investigación de un grupo de científicos convocado por el Ministerio de Sanidad para resolver el eterno y absurdo dilema de definir si la homosexualidad es genética (una enfermedad congénita) o  una condición adquirida a lo largo de la vida. La conclusión que llevó al presidente de Uganda a firmar esta ley dice que no existe “responsabilidad genética” en la homosexualidad. No es una enfermedad, sino un comportamiento “anormal” elegido, y, como tal es necesario legislarlo.

A mediados de enero Nigeria impuso una pena de 14 años de cárcel para personas con parejas del mismo sexo, y 10 años para la gente que “aliente” estos comportamientos (exactamente a qué se refieren con eso es poco claro, pero sugiere que no participar en la cacería de brujas, es decir, no acusar, denunciar y condenar a terceros también es ilegal). Finalmente, hace algunos días, el presidente de Gambia declaró que perseguirá y combatirá a las personas homosexuales como “alimañas”.

 “Por lo que a mí respecta, LGTB significa lepra, gonorrea, bacterias y tuberculosis, todas las cuales son un peligro para la existencia de los seres humanos”.

– Yahya Jammeh, presidente de Gambia

Según las cifras de Amnistía Internacional, 38 de los 54 países del continente africano, casi 70%, criminalizan la homosexualidad.

La escritora nigeriana Chimamanda Adichie escribió para la revista The Scoop:

Esta nueva ley que criminaliza la homosexualidad es popular entre los nigerianos. Sin embargo, demuestra el fracaso de nuestra democracia, pues una verdadera democracia no se encuentra en las leyes de la mayoría, sino en la protección de las minorías. Esta ley es inconstitucional, ambigua y una prioridad muy extraña en un país con tantos problemas reales. No obstante, sobre todas las cosas, es una injusticia. Incluso si no viviéramos en un país con abastecimiento eléctrico abismal,  donde los graduados universitarios apenas saben leer, donde las personas mueren todos los días por enfermedades fácilmente tratables, o donde Boko Haram comete homicidios en masa de manera causal, esta ley seguiría siendo injusta. No podemos considerarnos una sociedad justa a menos que encontremos un espacio para la diferencia, la manera de aceptar las diferencias benignas, vivir y dejar a otros vivir.

 

Redacción y traducción: Hipatia Argüero

Fuentes:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/02/19/actualidad/1392801377_146961.html

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/02/16/actualidad/1392580632_115937.html

http://www.thescoopng.com/chimamanda-adichie-why-cant-he-just-be-like-everyone-else/

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