Soy Cecilia Beaven, artista visual mexicana de 28 años. Prefiero se me considere un caracol confundido que una mujer exitosa o emprendedora. La mayor parte del tiempo no tengo idea de lo que estoy haciendo, no tengo presente la idea de éxito y ser mujer no es algo en lo que piense mucho, porque soy y ya. Tal vez no suena a lo que quieren escuchar, pero lo crean o no es muy reconfortante.

Pero sí, soy mujer y tengo un día que no me encanta. Entiendo que el mundo no funciona como debería y necesitamos recordarle a un montón de gente que todos valemos lo mismo, pero ¿no es triste tener que hacerlo?

¿Necesitamos este día? Yo soy mujer diario y no significa mucho para mí, ni para bien ni para mal. O naces hombre o naces mujer, es como tirar un volado. Y un volado no significa nada a menos que antes de tirarlo le hayas asignado un valor a las caras de la moneda. Por mucho tiempo y en muchos lugares –y hoy en México– la cara de la moneda marcada como mujer ha representado perder la apuesta: ser débil, tener menos posibilidades para elegir qué vida llevar, tener la misión de procrear, ser quien no discute y quien se deja. En México estamos llenos de eso, de apuestas perdidas que muchas veces representan vidas miserables, otras veces insuficientes o limitadas en distintos grados. Gran parte de la gente en nuestro país tiene en la cabeza un montón de ideas de lo que un hombre y una mujer tienen que ser. Tal vez sí se necesite este día…

Una mujer tiene que verse de una manera, tiene que hacer ciertas actividades femeninas, tiene que tener hijos y cuidarlos (con esposo, obviamente), tiene que ser amable y dulce, debe tener el pelo increíble, verse bien siguiendo un modelo de belleza que ella no decidió, y un largo etcétera. En mayor o menor medida, las mujeres en México siguen (¿seguimos?) una o varias de estas ideas, se cuestionen o no.

Ser mujer representa para mí un hecho biológico que es una más de las azarosas condiciones que representan mi vida. Tengo senos, útero, hormonas que me enloquecen de vez en cuando y podría tener un bebé dentro de mí (si no me hiciera pensar en los “Engendros del mal” de Cronenberg). Pero ser mujer también representa para mí una rareza social. En muchos ámbitos de la sociedad de la que soy parte ser mujer representa limitantes e ideas preconcebidas con las que no sólo no estoy de acuerdo, sino que me dan repele.

 

 

No encajo en el estereotipo de mujer mexicana, no tengo los 3 hijos que corresponden a mi edad, no uso tacones, tengo el pelo corto (o me dicen chavito o creen que soy gay), no estoy casada ni es mi ilusión u obligación casarme, no me mantiene un hombre, no me junto con mis amigas a pintarnos las uñas, no tengo vocecita y no me siento menos que nadie (tampoco más).

Pero sí soy mujer, otro tipo de mujer, y me gusta que no tengo que preocuparme por tantas cosas. Soy lo que escogí ser, artista y persona independiente, y mi naturaleza no determina mi papel social. El día de la mujer me hace pensar en que soy un caracol muy afortunado y con suerte un ejemplo para que otras personas no se sientan determinadas por su sexo.

Cecilia Beaven

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