Madres indígenas ¿y sus derechos?

En el marco del día de las madres, quisiera hacer hincapié en algunos acontecimientos ocurridos recientemente, que inevitablemente me llevan a reflexionar sobre un tema directamente vinculado a la maternidad y sin embargo poco visibilizado cuando se habla de ésta.

Los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos, son las garantías y condiciones que como personas tenemos para ejercer plenamente nuestra sexualidad y maternidad. Esto implica recibir información suficiente sobre métodos anticonceptivos, acceso a los servicios de salud antes, durante y después del parto, elegir y ejercer una sexualidad libre, placentera e informada, elegir el número de hijos e hijas que se desea tener o elegir no tenerlos, así como un trato digno por parte de los servicios de salud, entre otros.

Hace algunas semanas, nos enteramos de los 17 casos de mujeres indígenas que dieron a luz en los espacios públicos, de los cuales 11 se registraron en el estado de Oaxaca.  Estos sucesos ponen en manifiesto no sólo la falta de acceso a los servicios de salud por parte de la población indígena, sino la violación a sus derechos sexuales y reproductivos, así como la violencia que el Estado ejerce sistemáticamente sobre las mujeres, pues negarles la atención médica –o darles una atención en malas condiciones, inadecuada e inoportuna– es ejercer violencia obstétrica hacia ellas, la cual es una forma violencia de género.

Por su parte, de acuerdo a los datos presentados recientemente por el Observatorio de Mortalidad Materna (OMM), las mujeres indígenas embarazadas tienen un riesgo tres veces mayor de perder la vida que aquellas mujeres que no pertenecen a ninguna etnia, y de éstas, quienes viven en municipios con alta marginalidad tienen un riesgo de morir cuatro veces más alto que las mujeres de zonas urbanas. En este sentido, ser indígena, pobre o vivir en situación de marginalidad, conlleva menores probabilidades de sobrevivencia durante el embarazo. Las condiciones de pobreza, marginación, falta de acceso a los servicios educativos y de salud por parte de la población indígena, son determinantes para que las personas puedan ejercer estos derechos.

Desde de los años noventa se registraron importantes avances a nivel internacional para las mujeres en cuanto a la promoción de la salud y de los derechos reproductivos, plasmados en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, efectuada en Cairo, Egipto en 1994. De igual forma, México ha firmado diversos tratados internacionales, como la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer (Belém do Pará). Por todo esto, es responsabilidad del Estado garantizar la salud sexual y reproductiva de todas las mujeres, considerando las especificidades y necesidades de éstas de acuerdo a sus condiciones sociales, económicas y culturales, y no verlo solamente como una oportunidad para obtener beneficios económicos, tal como lo manifestó hace unos días la Secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles.

Por ello en este día de las madres me parece fundamental reflexionar sobre las condiciones y garantías con las que cuentan las mujeres para ejercer una maternidad libre y segura.

Lourdes Gallardo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s