Gena Rowlands: el Oscar honorífico en MICGénero

Por Amira Ortiz Azuara.

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood anunció el día de hoy, que la actriz Gena Rowlands es una de las ganadoras del Oscar honorífico que se entrega “para honrar logros extraordinarios en una carrera, excepcionales contribuciones al estado del arte y ciencia cinematográfico, o servicio a la Academia”.

El trabajo de Rowlands, de 85 años, estará presente en la Muestra Internacional de Cine con Perspectiva de Género (MICGénero), a través de su Retrospectiva, en la que podrás encontrar ocho de las cintas que la volvieron el ícono de la interpretación femenina que es hoy en día.

Los papeles que le valieron las más diversas interpretaciones desde la crítica feminista, psicoanalítica y la teoría dramática se exhibirán a lo largo de septiembre en Le Cinéma – IFAL (Río Nazas 43 – Colonia Cuauhtémoc):

Minnie and Moskowitz (1971). Domingo 6, a las 20:00 hrs.

Minnie Moore, curadora museográfica, pierde toda esperanza en el amor y en las relaciones ante su desgarradora separación. Sin embargo, Seymour Moskowitz, empleado de un estacionamiento, se enamora de ella inesperadamente después de un supuesto encuentro casual. Moskowitz no descansará hasta llamar la atención de Minnie con el fin de que ella corresponda su amor.

A woman under the influence (1974). Lunes 7, a las 20:00 hrs.

Este crudo retrato de vida doméstica detalla la crisis emocional de una ama de casa suburbana y los esfuerzos de su familia por salvarla de sí misma. Esta es la historia de una pareja profundamente enamorada pero incapaz de expresar su pasión en términos que el otro pueda entender. Quizás, el trabajo más reconocido del extraordinario director John Cassavetes (esposo de Rowlands).

*Nominación al Oscar como mejor actriz.

*Ganadora del Globo de Oro en la misma categoría.

Faces (1968). Miércoles 9, a las 20:00 hrs.

La película sigue los inútiles intentos del exitoso empresario Richard y su esposa, María, para escapar de la angustia de su relación vacía en los brazos de alguien más. Faces confronta la alienación moderna y la guerra de los sexos con una honestidad brutal.

Gloria (1980). Jueves 10, a las 16:00 hrs.

Un estremecedor thriller de crimen que sigue a la ex novia de un mafioso a lo largo y ancho de Nueva York, quien a regañadientes se convierte en la protectora de un niño cuya familia ha sido asesinada por la mafia. El pequeño es perseguido por los gánsteres debido a que posee un libro que puede, o no, serles importante.

*Nominación al Oscar como mejor actriz.

Love Streams (1984). Sábado 12, a las 19:00 hrs.

Dos almas estrechamente unidas y emocionalmente heridas que se encuentran después de varios años. Una cinta notable que retrata un torrente de emociones hermosas y erráticas. Esta búsqueda de la naturaleza del amor en todas sus formas.

Opening Night (1977). Domingo 13, a las 19:00 hrs.

Durante los ensayos para su última obra, la actriz de Broadway, Myrtle Gordon, presencia la muerte accidental de una joven y ferviente admiradora suya. Ante esta situación, la actriz debe confrontar el caos de su propia vida. Esta cinta pone al descubierto el drama de una artista quien, con mucho dolor, asume un papel como suyo, tema que funciona como una metáfora para el desgarrador método creativo del singular director.

Another Woman (1988). Lunes 14, a las 20:00 hrs.

Marion es una profesora de filosofía que enfrenta su crisis de la mediana edad. Después de rentar un apartamento contiguo a una oficina psiquiátrica para escribir su nuevo libro, accidentalmente escucha la terapia de una desconocida y se da cuenta de que la desesperanza que la mujer siente refleja algo en ella misma.

Night on Earth (1991). Jueves 17, a las 20:00 hrs.

Cinco historias que se desenvuelven simultáneamente en diferentes partes del mundo. Esta compilación de viñetas narra los efímeros lazos que crean diferentes conductores de taxi y sus respectivos pasajeros en cinco cautivadoras ciudades: Los Ángeles, Nueva York, Paris, Roma y Helsinki.

En la ceremonia que se celebrará el próximo 14 de noviembre en Los Ángeles, el director Spike Lee y la actriz Debbie Reynolds, también recibirán la estatuilla.

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¿Qué opinan los hombres sobre llevar el apellido de su esposa?

Por Amira Ortiz Azuara.

A través de la plataforma en línea Thought Catalog, que parte de la idea de que “todo pensamiento es relevante”, personas de cualquier rincón del mundo, tanto primerizos como periodistas y escritores consagrados, pueden publicar sobre el tema que deseen.

Este “catálogo de pensamiento” cuenta entre sus colaboradores a la estadounidense Mélanie Berliet. Joven periodista dedicada al gonzo, una variante del nuevo periodismo en el que el reportero se vuelve una pieza más de la noticia, donde este influye en la construcción del hecho y en el que infiltrarse no es cosa rara.

Para lograr sus trabajos, Berliet se ha hecho pasar por operadora de sexo telefónico, narcotraficante, modelo nyotaimori (práctica en la que el cuerpo desnudo de una persona se decora con sushi para que otros lo coman) y más.

Lo curioso es que uno de los escritos más llamativos de esta mujer radicada en Nueva York, no necesitó las habilidades del gonzo para lograrse. Ella simplemente preguntó y escribió respuestas. Aquí tienen algo de lo mejor del texto que está llamando la atención de muchos en redes sociales. Y que hace pensar a los hombres en una posibilidad: ¿tomarías el apellido de tu esposa después de casarte?

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“Yo llevo la casa. Hago la limpieza, hago el dinero, planeo las vacaciones, organizo la mayoría de las comidas, etc. Mi esposa es una mujer muy fría, por lo que mucho de eso acaba plasmado en nuestros diferentes tipos de personalidad. Pero ya que soy yo el que hace todo el trabajo, creo que me he ganado el derecho de que ella lleve mi apellido.”

  • Oscar, 31

“Estoy totalmente abierto. Mientras mi ADN esté en la sangre de mi hijo, no me importa cuál es nuestro apellido. Le sugerí a mi novia que deberíamos unir con un guion nuestros apellidos cuando nos casemos, ¡pero no quiere eso!”

  • Stephen, 22

“Si hordas de hombres comenzaran a tomar los apellidos de sus esposas, sería un paso desafortunado y quizás irreversible hacia una cultura ‘diosa matriarcal’, que ataca a los chicos, porque esas culturas solían matar rutinariamente a los niños varones y tratar a los hombres como esclavos.”

  • Ricky, 27

“Hay algo tan castrante acerca de la idea de un hombre quitándose su apellido completo. El pensamiento me hace sentir incómodo, y un poco enojado.”

  • Edgar, 25

“De ninguna manera. ¿Justificación? Es medio un impulso biológico y medio una cosa contextual. Biológicamente, la palabra ‘dominio’ sigue apareciendo en mi cabeza. Eso suena misógino, lo sé. Pero en mi interior, cuando todo está dicho y hecho, creo que la familia es mi dominio. Por ejemplo, en cualquier situación hipotética de emergencia, yo voy a ser el que se sacrifique para salvar a mi esposa e hijos. Yo debería ser el del apellido que perdure.”

  • Raúl, 29

“Mi sensación es que a nivel genético las mujeres quieren casarse y que parte de casarse es que están comprando un cierto tipo de -por falta de una mejor palabra- dinastía, y eso significa tomar el apellido de un hombre. Para un hombre cambiar su apellido por el de ella sería revertir un fenómeno sociológico de muchos años.”

  • Kyle, 27

“Para mí, personalmente, nunca va a suceder. Soy algo tradicional en este sentido y como el único hijo varón en mi familia, creo que es mi deber mantener mi apellido y pasarlo junto con mis hijos. Dicho esto, me gustaría apoyar plenamente a mis amigos hombres que quieran tomar el apellido de su esposa. ¿Por qué no? Parece una tontería que sólo los hombres puedan tener ese honor.”

  • Alexandre, 36

“Escucha. Soy un feminista. Pero tenemos que trazar la línea en alguna parte. La igualdad de derechos no debería venir a costa de volcar todas las convenciones establecidas. ¿Por qué casarse si no quieres adoptar las tradiciones relacionadas?”

  • Elijah, 27

“No puedo dignificar esta pregunta con una respuesta. Lo que sea.”

  • Sebastian, 26

“Tengo algunos amigos que han hecho la cosa ‘combo apellido’ para el bebé, y parece justo. Iniciar un nuevo linaje está bien. ¿Pero tomar su apellido? Eso no es justo. Es poco convincente. No, gracias.”

  • Ethan, 30

“El apellido de soltera de mi esposa es muy común, y el mío es muy singular. Así que ella estaba tan ansiosa por tomar mi apellido como yo lo estaba para mantenerla. Supongo que soy afortunado de que las cosas hayan marchado de la manera en que lo hicieron, porque se trata de una pregunta pesada con la que prefiero no lidiar.”

  • Mitchell, 31

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* Nota original en: http://thoughtcatalog.com/melanie-berliet/2015/08/15-men-react-to-the-idea-of-taking-their-wifes-last-name-after-marriage/

El México feminicida

y la cultura del “no pasa nada”

“Los hombres tienen miedo de que las mujeres se rían de ellos. Las mujeres tienen miedo de que los hombres las asesinen.”

– Margaret Atwood.

Por Zaydé Castañeda.

Parece un argumento para serie de ficción, de esas en las que narran sádicos homicidios, siempre exagerando. En la nuestra, todas las víctimas son mujeres. Hay sangre, mentiras, encubiertos y pruebas sembradas. A las víctimas las aniquilan de maneras impactantes. En esta historia los patrones para elegir a las víctimas son: mujeres, que vivan en colonias pobres y marginales, trabajadoras y estudiantes, de tez morena, en edad reproductiva, pero también niñas. El móvil: simplemente ser mujeres.

Imaginemos que el guión de nuestra serie es protagonizada por un ente varón, adulto. Él estudió hasta la secundaria y en su núcleo familiar creció con golpes, además de la violencia que vivía todos los días a su alrededor; quizá ultrajado desde la infancia, con una educación egocéntrica donde su deber es encontrar a una esposa que permanezca a su lado toda la vida. ¿Les parece conocida la trama?. Iré dejando pistas para relacionar los hechos.

¿De qué hablamos cuando decimos feminicidio? El término surgió en la academia norteamericana para denunciar la expresión más extrema de la violencia machista. “Es el asesinato de mujeres realizado por hombres. Actos atroces que están representados por la misoginia y la sexualidad sádica. La construcción social de la masculinidad como una manera de trascendencia sobre los otros u otras”. Diana Russell y Jane Caputi dieron a conocer el término en 1990.

Hablamos de un fenómeno que se ha normalizado desde inicios de la globalización de la sociedad. Es el asesinato de las mujeres por el hecho de ser mujeres; los asesinatos están motivados por odio, desprecio, placer o un sentido de propiedad.

Un día, nuestro personaje comienza a repetir el patrón de casa. La violencia constante ya no alcanza, comienza a notar que ahora es parte de su personalidad; sus compañeras sentimentales no obedecen y se desespera, tal cual pasaba con su madre, los gritos se transforman en golpes. No se da cuenta pero los enfrentamientos han subido de tono. Cualquier pretexto se transforma en una golpiza. Está furioso.

¿Por qué ella lo abruma con sus peticiones en lugar de servirle la comida caliente?, y ni hablar de lo insoportable que resulta escuchar las voces de los niños al jugar. Él quiere dormir o ver televisión.

El sólo hecho de mirar a su esposa le molesta. Ella tiene moretones en la cara, pues lo amenazó con irse. Aquello lo envolvió de rabia. Le enseñó que lo tiene que respetar. ¿Quién es ella para dejarlo?

A veces, recordaba ese incidente en la secundaria, cuando esa niña se burló de él y no quiso ser su novia. ¿Quiénes son ellas para dejarlo?

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Él trabaja conduciendo un camión. Diariamente abordan mujeres. Le gustan las que van solas y parecen indefensas. Juega con la idea de tenerlas a todas. Se siente fuerte cuando lo imagina. “Podría estar con todas”, se repite a sí mismo. Él que lo tiene todo: juventud y una vida por delante. En ocasiones sus compañeros de ruta lo veían asomarse desde su micro para gritarles cosas obscenas a las jóvenes que pasaban. Él no lo ve mal, al contrario se ríe cuando voltean.

Todo comenzó con algunos ‘levantones’ de placer, sólo les metía mano y las bajaba en medio de la nada. Era un juego, pero por si las dudas las amenazaba con buscarlas y matarlas si lo acusaban. Parecían eventos aislados, hasta el día que subió ella.

Era muy temprano y él venía sin pasaje. Le pagó con un billete, “lléveme hasta el DF”. La miro de nuevo, esta vez con mayor detenimiento. Enseguida la adrenalina se apoderó de su cuerpo, “está ya chingo a su madre”. La violó y golpeó en múltiples ocasiones para después asfixiarla con una llave china y deshacerse de ella en un tiradero de tierra, creyéndola muerta.

Esta es la adaptación de un fragmento de las tantas historias que hay en nuestro país. Un México donde todos los días hay mínimo seis de diez familias buscando a sus mujeres. Salieron y no las volvieron a ver. Algunas tienen hijos, otras planes universitarios, trabajos y deseos de cumplir metas. La cultura de violencia de la que todos somos víctimas, ha sido la responsable de la angustia de estas jóvenes y sus familias. Es la indiferencia la que reina ante miles de denuncias en territorio nacional.

Mujeres buscando a sus mujeres. “Vienen diario, pero no podemos atenderlas a ellas nada más, hay mucho trabajo. Dicen que sus hijas están desaparecidas pero siempre se van con el novio y al rato regresan. Muchos padres no conocen realmente a sus hijos, parece increíble pero los jóvenes son mañosos e irresponsables.” Ese es el pensamiento de muchos policías y servidores públicos. “Las muchachas no se cuidan, andan solas en la noche, así como no quieren que les pase algo.”

El feminicidio como tal, entró en la ley de nuestro país en 2011. Dieciocho años después de las apariciones de cientos de cuerpos en la famosa Ciudad Juárez. Son otras mujeres son las que han impulsado estos cambios pues las cifras de congéneres muertas de forma violenta se han disparado, al grado de superar los primeros números que ya eran de por sí alarmantes.

El feminicidio toma en consideración: la relación inequitativa entre los géneros, la estructura de poder y el control que tienen los hombres sobre las niñas y mujeres para que ellos dispongan el momento de su muerte; los motivos a los que se recurre para justificar el asesinato; los actos violentos que se ejercen en el cuerpo de la víctima; la relación de parentesco entre la víctima y el victimario; los cambios estructurales que se dan en la sociedad; la falta de investigación y procuración de justicia por parte de los aparatos de impartición de justicia, y la responsabilidad y/o complicidad del Estado.

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“En Ciudad Juárez, hay un asesinato sistemático de más de un centenar de niñas mujeres y mujeres, el cual comprende los códigos que identifican a las víctimas: hay un predominio de mujeres jóvenes, son morenas, son estudiantes, son obreras, son niñas, pero todas ellas son económicamente marginales. Los asesinatos tienen una firma: secuestro, tortura, mutilación, violación y exterminio. También la firma aparece en algunos cadáveres y se expresa de las siguientes formas: cuando se encuentran vestidos- generalmente se encuentran desnudos o semidesnudos- su ropa no coincide con la que portaban el día de su secuestro; tampoco coincide el tiempo en que se afirma que fueron asesinadas y el día en que fueron desaparecidas; hay un acomodo de los cadáveres y una disposición de los mismos donde se refleja la tortura y la disposición del cuerpo como complemento de una sexualización y erotización del crimen”. (Monárrez).

Hay tipificaciones para el feminicidio. Un equipo de especialistas dirigido por la doctora Julia Monárrez han logrado un aporte al definir los distintos tipos que se encuentran en México, los nombran como: familiar, íntimo, no íntimo, infantil, por ocupaciones estigmatizadas, y sexual sistémico, en su modo organizado y no organizado. Definir los tipos de feminicidios ha sido un aporte irrefutable para el ejercicio de justicia mexicano.

El viernes 25 de julio se conoció el dictamen del que pudo ser el primer juicio oral de un feminicidio sistemático. Sin embargo, los seis acusados fueron procesados por los delitos de secuestro, prostitución y asesinato de once jovencitas: María Guadalupe, Lizbeth, Perla Ivonne, Idalí, Beatriz Alejandra, Leticia, Deysi, Andrea, Mónica Liliana, Jessica y Jazmín. Ellas fueron víctimas de una red de trata de personas que las obligaba a prostituirse, vender drogas, para después de un tiempo asesinarlas. Los hoy encarcelados dejaban los cuerpos en el desierto.

Se trataba una red de mafia organizada, coludida con la policía y el ejército, quienes tenían conocimiento de cómo se operaba. Las autoridades formaban parte importante de la lista de clientes de está mafia.

Parece una pesadilla y está en todo el territorio nacional. Chiapas, Chihuahua, DF, Guerrero, Jalisco, Edomex, Nuevo León, Oaxaca, Puebla y Sinaloa son los lugares más violentos para las mujeres. Hablamos de un fenómeno que se ha normalizado desde inicios de la globalización de la sociedad.

El sistema judicial de nuestro país ha demostrado lo corrupto de su constitución, siendo este quien cubre los feminicidios con historias de suicidios, asesinatos pasionales, pruebas sembradas e infinidad de artimañas para darles carpetazo más rápido a los casos.

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Coludidas las partes, en México se sabe que con dinero todo es posible, incluso comprar la ley. En la actualidad los sentimientos que se producen al saber de la muerte de alguien suelen experimentarse de forma insensible. Estamos más acostumbrados a las noticias violentas y a los inhumanos tratos y por supuesto a los asesinatos; parece que la realidad superó la ficción y también a las autoridades cuyas infinitas limitaciones, comenzando por su corto criterio, han convertido a México en un lugar seguro para cometer atrocidades y seguir gozando de privilegios.

La sociedad se va acomodando en un sitio de aparente tranquilidad, “yo no tengo relaciones violentas, eso no me pasará a mí”, vemos el fenómeno lejano y ajeno a lo que consideramos nuestra realidad, por tanto, nos hemos vuelto poco exigentes, aceptando lo que dice la supuesta autoridad sin cuestionar, al grado de permitir que nuestras garantías individuales universales sean minimizadas, ignoradas, incluso violadas.

“Es que así es”, “pues que se le va a hacer”, “ni modo, así nos toco”, son algunas de las muchas frases recurrentes que demuestra este proceso violento de aculturamiento. Aceptando las cosas sin cuestionar, nos alejamos de lo verdaderamente humano; acostumbrándonos a lo establecido, limitando la capacidad de crítica, sin observar que es posible intervenir desde nuestro cotidiano, con nuestras propias relaciones con mujeres.

La indiferencia y la ignorancia, nos hace quedarnos con la primera versión de la historia, dándole crédito sin comprender más allá. Esto también es parte de una cultura de violencia.

Se torna urgente que las mujeres replanteemos nuestra propia educación, mirando que somos nosotras mismas las que enseñamos estos patrones de violencia, a veces sin pensar. Debemos incluir un pensamiento autocrítico para detectar estas prácticas desiguales y dejar de fomentarlas. No es tarea fácil pero debemos poner manos a la obra en conjunto, reeducándonos, revalorizando la importancia de nuestra posición en la sociedad.

Ante todos los conflictos bélicos en México debemos, no sólo protestar, sino transformar nuestras actitudes cotidianas con otras mujeres y hombres. Primero los más cercanos, familiares y amigos, compañeros de trabajo; replicarlo con todos los seres humanos con los que tengamos trato. También en el transporte público, con la gente en la calle, etc.

Absolutamente todos tenemos un valor incalculable, a todos nos aman y nos esperan en casa. Sólo necesitamos salirnos de nosotros mismos para conectar con los demás.

La información es una gran herramienta que utilizada con principios y conciencia puede lograr otra perspectiva y así, hacerle frente a la adversa realidad mexicana. Tenemos que incluir y hacer partícipes a otras mujeres y hombres para reconstruir una nueva cultura fuera del cáncer de la violencia.

Empezar de nuevo con idea frescas, volver a experimentar el asombro, otorgar unos minutos diarios a reflexionar nuestros actos sin juzgar a los demás, compartir nuestras experiencias. Todo esto es fundamental en la construcción de una nueva sociedad pero lo que me parece indispensable es no entregarnos y normalizar la violencia, mucho menos a la indiferencia, que es uno de los crímenes más atroces que ejercemos contra los demás y nosotros mismos.

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Fuentes para conocer más sobre el tema:

Peritaje sobre Feminicidio Sexual Sistémico en Ciudad Juárez Caso 12.498 “González y otras vs México” Campo Algodonero.

http://www.infogenero.net/documentos/FEMINICIDIO-feminicidio-paradigma%20para%20su%20analisis-Graciela%20Atencio.pdf

http://www.ceiich.unam.mx/0/51LibFic.php?tblLibros_id=291

http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/expedientes/Mon%C3%A1rrez.pdf

http://observatoriofeminicidio.blogspot.mx/2011/05/debate-sobre-feminicidio.html

http://www.hojeadasalmundo.com/28/el-coqueto-la-historia-de-un-asesino-serial-mexicano/

http://www.jornada.unam.mx/2015/04/15/estados/031n3est

http://www.proceso.com.mx/?p=410808

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-162088-2011-02-10.html

http://www.sinembargo.mx/28-06-2015/1395929

http://www.somosfrontera.com/cdjuarez/ci_27916184