The Revenant: paisajes masculinos

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Por Ana Mata // @tatatactictac

Estoy sentada en la oscuridad con las manos en los oídos y los ojos cerrados. En la pantalla están intentando desesperadamente hacernos creer que la película se trata de la lucha por la vida, pero no es cierto. Estamos viendo The Revenant. Salgo del cine con el cuerpo todo dolorido y el desazón particular que te deja haber perdido casi tres horas de vida.

Como está nominada a tantos premios llego a casa intrigada y navego para buscar razones. Encontré de todo. Mucho de la preciosa -y sí es preciosa- cinematografía de Lubezki, algo de las impresionantes -que no son impresionantes- actuaciones, pero dos expresiones me sorprendieron especialmente. La primera, frase inicial de una crítica en Rolling Stone, decía:

Screen Shot 2016-02-07 at 12.06.39 PM(Nota para los cobardes cinematográficos: The Revenant no es para ti.)

Hay que notar que, al igual que en español, la palabra que en inglés se utiliza para decir cobarde es una palabra que intenta calificar de femenino -feminizar-, como si esto fuera algo indeseable. En la Rolling Stone les dicen pussies (que se traduce directamente como “coños”) a quienes en nuestros países les dicen putos.

La segunda, de la revista GQ:

Screen Shot 2016-02-07 at 12.21.53 PM(The Revenant es sorpresivamente, agresivamente masculina)

Con ambas expresiones queda claro que algunas de las críticas positivas sobre The Revenant -como es el caso de éstas que cito- empatan la violencia de la película, y la posibilidad de disfrutarla, con la idea de masculinidad. Pero sin ningún tipo de reflexión ni medianamente interesante acerca de la violencia ni de la masculinidad, la película se defiende sólo con argumentos rancios; patriarcales y heteronormativos.

Más allá de la posibilidad de disfrutar la violencia -cosa que no pretendo decir que no existe pero que por otra parte no me interesa abordar en este momento-, lo que creo es que se les sigue queriendo decir a los varones que tienen que disfrutar la violencia, que es masculino hacerlo. Desde esa misma perspectiva, parecería entendible seguir argumentando que películas como The Revenant no son películas femeninas, ni películas para mujeres. Cuando, por cierto, las únicas tres mujeres que aparecen en la historia tienen en su destino el ser violadas, matadas o en todo caso salvadas por los hombres, creo que queda claro cuál es el universo en el que nos sumergimos por tres largas horas. Un universo bien real.

Y digo real porque leí que esta es una película con aspiraciones a ser naturalista. Quizá gracias a esta palabra algunxs expliquen la existencia en la pantalla de cosas que existen en el mundo real. Sin embargo, no hay gran mérito en conseguir argumentar que una película es buena a partir de un aspecto así de técnico. A mí, ¿qué me importa si utilizaron luz natural, paisajes verdaderos, frío, sueño, enojo, cansancio todo real? De lo que tengo sed en el cine es de una historia, da igual si es real o no. Y una buena actuación necesita de una buena historia. Si no, el plan de ir al cine termina tratándose de ir a ver a Leonardo DiCaprio gruñendo y babeándose encima toda la película y después volver a casa para leer críticas que la defienden con argumentos de hace por lo menos cien años.

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Ana Mata es psicóloga, cineasta y maestra en Derechos Humanos.

Aquí están los artículos de GQ y Rolling Stone. Y aquí hay una de The Guardian que es una joya.

*La imagen es de The Revenant

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