Agenda de las mujeres: una asignatura pendiente 2

Por Atziri Ávila // @atzirieavila

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SEGUNDA PARTE

Violencia

Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2013, el 47% de las mujeres entre 15 y más años de edad aseguraron tener incidentes de agresión a lo largo la relación con su actual o última pareja, siendo las más frecuentes la violencia emocional, económica, física y sexual. A pesar de contar con un Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las mujeres, el contexto en el que viven está marcado por una grave crisis social que impacta directamente su ámbito privado y público, pues están expuestas a ser violentadas tanto al interior de su hogar como fuera de él.

En el caso de las mujeres de 15 años y más, 27 de cada 100 afirmaron ser agredidas en el ámbito privado en donde son objeto de violencia por su propia pareja o familia; por otro lado 23 de cada 100 mujeres describieron haber sido víctimas de violencia en el ámbito público, siendo objeto de violencia callejera, robos, tocamientos, etc.

Organizaciones No Gubernamentales que conforman el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) aseguran que en la República Mexicana son asesinadas 7 mujeres en un día. Sin embargo, son las propias autoridades quienes ponen trabas o hacen imposible que desde un inicio las investigaciones de los asesinatos de mujeres se realicen por el delito de feminicidio.

Según el Estudio de la implementación del tipo penal de Feminicidio en México: causas y consecuencias 2012-20131, de los 3,892 casos documentados en esos años por el OCNF entre 2012 y 2013, únicamente 613 casos fueron investigados como feminicidios, es decir sólo el 15.75%.

De esta forma, a la violencia verbal, física y sexual contra las mujeres se suma la violencia institucional, pues las autoridades por acción u omisión son responsables de que el derecho de las mujeres a la vida, a su integridad personal, a su libertad reproductiva, entre otros, no estén siendo garantizados.

Es así que el 98% de los 3.892 asesinatos de mujeres documentados entre 2012 y 2013 por el OCNF, no fueron sancionados; y tan sólo el 1,6% de casos fue sentenciado.

En este marco, datos de la ENDHIRE 2011 reflejan que las mujeres que no denuncian evitan hacerlo: por miedo al agresor, por desconfianza en las autoridades, por trámites largos y difíciles o por actitud hostil de las propias autoridades.

La falta de voluntad política, la ineficacia en las investigaciones y la falta de perspectiva de género en funcionarios públicos, revíctimizan a mujeres víctimas de violencia y/o a sus familiares, atribuyendo el motivo de las agresiones a la hora en la que las mujeres estaban en la calle; a que iban “solas”; a la forma en la que iban vestidas o las vinculan con tener relaciones sentimentales con integrantes del crimen organizado.

Los pactos patriarcales justifican, protegen y exculpan a los agresores, buscan ocultar la realidad latente que normaliza la violencia contra las mujeres y que detrás de cada feminicidio existe un crimen de odio y discriminación por razones de género, siendo un patrón constante la desapareción, agresiones físicas y violación sexual previo al feminicidio de una mujer.

Institucionalización de las demandas, desatención a los problemas de fondo

Si bien existen esfuerzos tendientes a garantizar la igualdad entre mujeres y hacia fomentar el empoderamiento de las mujeres, las políticas públicas son impulsadas sin su participación; sin perspectiva de género e incluso no se destinan recursos humanos o financieros para su eficaz implementación.

Las instituciones del Estado y las políticas públicas están lejos de transformar de fondo los problemas que afectan a las mujeres, se utilizan como paliativos, como contención de lo inmediato. A pesar de contar con leyes y la firma de tratados internacionales en materia de derechos humanos, en la práctica no se implementan y la simulación de las instituciones prevalece, lo que obstaculiza transformar e impactar positivamente la vida de las mujeres.

La Plataforma de Acción imagina un mundo en el que todas las mujeres y las niñas puedan ejercer sus libertades, derechos y decisiones, sin embargo, se siguen perpetuando las desigualdades económicas, sociales y culturales que les impiden ejercer sus derechos humanos.

Persiste la violencia obstétrica, muertes maternas, esterilización forzada principalmente contra mujeres jóvenes y mujeres indígenas, quienes son condicionadas a actuar contra su voluntad para poder acceder a programas sociales; no hay garantía para que quienes así lo desean, puedan realizarse la interrupción legal del embarazo; siguen sin ser dueñas de la casa en la que viven o sin derechos agrarios, contrario a ello, son ellas y sus hijas/os las más afectadas en su alimentación, salud, economía y tejido social por los mega proyectos impuestos en sus comunidades.

Organización hacia la autonomía y el empoderamiento

Son las propias mujeres quienes se organizan para exigir la igualdad de derechos por ley, pero también son quienes desde diversos espacios construyen su autonomía; su independencia económica; quienes buscan ocupar espacios de toma de decisiones; quienes construyen nuevos modelos económicos para combatir la explotación; quienes impulsan la transformación estructural del sistema; impregnar nuestra mirada en todos los ámbitos de la vida; quienes buscan ejercer sus derechos no como una concesión sino como un acto de justicia social.

Cada vez más mujeres hemos dejado atrás a las “hijas obedientes”, a las “madres abnegadas” y a las “esposas resignadas”, transgredimos los únicos y primeros derechos otorgados a las mujeres que eran: obedecer, servir y callar.

A 20 años de la Plataforma de Beijing aún no es garantizada la igualdad de oportunidades para que las mujeres intervengan activamente en la vida social, económica, política y jurídica del país; hemos obstaculizado reconocer que el empoderamiento de las mujeres empodera a la humanidad.

Es por ello que en la actualidad estamos convencidas de que en el 8 de marzo es necesario reivindicar la lucha de las mujeres a favor de nuestros derechos humanos; esta fecha nos obliga también a reconocer que las demandas de las mujeres siguen estando vigentes y que la agenda de las mujeres, sigue siendo una asignatura pendiente.

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1 Estudio disponible en: http://catolicasmexico.org/ns/?cause=informe-sobre-el-estudio-de-la-implementacion-del-tipo-penal-de-feminicidio-en-mexico-causas-y-consecuencias-2012-y-2013

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Atziri Ávila es comunicóloga social, activista y defensora de derechos humanos y Coordinadora de la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos.

*La foto es de Toni Frissell

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