100 Horas de Nawal El Saadawi

 por Bárbara Duhau // @barduhau

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¿Qué pasaría si miráramos tanto cine dirigido y protagonizado por mujeres tanto como miramos el que hacen varones? ¿Seríamos personas distintas? ¿Nos gustarían diferentes cosas? ¿Soñaríamos con ser otras personas que no decidimos ser porque pensamos que no lo lograríamos? La Muestra Internacional de Cine con Perspectiva de Género (MICGénero) se hace estas preguntas, y yo también. Pero lo mejor de MICGénero es que no se queda con la duda: investiga, revisa, publica, expone, produce y, sobre todo, confronta todo esto con su público. Porque MICGénero se trata de crear mundos diferentes al que vivimos a diario.

Por un par de semanas paraliza el status quo, le pone un freno y reinventa realidades con películas dirigidas por personas que ven el mundo de una manera más justa, más utópica quizá, o simplemente menos desigual. Se trata de entender que hay un mundo allá afuera que no miramos habitualmente. Y con eso que la Muestra nos ofrece discutimos el presente, revisamos lo naturalizado y nos miramos a nosotrxs mismxs con otros ojos.

Participar de todo ese juego de espejos es una experiencia maravillosa. Ponerse al lado de las personas que arman en fotogramas lo que nadie se atreve a mostrar y hablar a través de ellas es sin dudas sensibilizante. Que una directora alemana se interne en la India más descarnada a mostrar la historia de una mujer atravesada por el dolor, la angustia, la liberación y el poder y nos lo cuente a personas al otro lado del mundo, ya es movilizante, pero que además podamos ver esa historia en un contexto comunitario y colectivo y después podamos discutir sobre eso, compartir pareceres e incluso hablar con personas completamente ajenas a la experiencia MICGénero y que además se interesen, discutan y abran sus propias puertas de lo muchas veces no dicho, es directamente una fiesta. Y no sólo eso. Es también la posibilidad de hacer como si así fuera siempre. Como si estuviéramos a diario permeadxs por esas mujeres geniales, que muestran, cuentan, inventan realidades, cambian las propias y nos invitan en ese viaje.

MICGénero nos da esas ganas y ese impulso de creer por un rato que el mundo podría ser así. Lleno de historias contadas por mujeres; lleno de imágenes de un mundo real pero no visto; lleno de iniciativas y personas valiosas que solamente no vemos pero que están ahí, listas para ser contadas, para ser narradas y, sobre todo, para ser disfrutadas.

Me encantó ser parte de la experiencia de 100 horas de Activismo en 2016. Por miles de horas de activismo más y por un mundo más parecido al que nos dejan ver ahí. Gracias MICGénero por el paseo.

— 

Bárbara Duhau: Comunicadora, escritora y ciberfeminista. Le gusta contar historias y lo hace a través de la literatura, el periodismo y la comunicación digital. Está Diplomada en Comunicación y Género. Publicó los libros “Criaturas insensibles” (2009) y “Forasteras” (2013). Trabaja como consultora en comunicación e investigadora en temas de género y medios.

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