Transgresoras de la palabra: defensoras de derechos humanos

tumblr_o0lellmCSn1qe0lqqo1_1280

Por Atziri Ávila // @AtzirieAvila

Las defensoras de derechos humanos somos mujeres que de manera individual o colectiva, promovemos y defendemos los derechos humanos universalmente reconocidos. Nuestra razón de ser, deriva ya sea de una decisión propia; de la necesidad de exigir justicia por haber sido víctimas de violaciones a los derechos humanos; de la necesidad de alzar la voz; de luchar por una vida digna y de construir la transformación social hacia un mundo más justo e igualitario.

Defensoras de los derechos humanos son las mujeres que luchan en defensa de su territorio en las comunidades indígenas y que las defienden de los megaproyectos y los intereses transnacionales;  las mujeres que exigen medicamentos y atención medica adecuada en su comunidad; las mujeres que defienden el derecho a la educación, los derechos laborales; las mujeres que exigen el cese a todo tipo de violencia contra las mujeres; quienes visibilizan y demandan justicia ante el feminicidio; quienes buscan a sus familiares desaparecidos y recorren largos caminos contra la desaparición forzada; quienes defienden derechos sexuales y reproductivos, el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos;  las mujeres que a través de su voz y su palabra difunden los derechos humanos y las violaciones en contra de ellos.

Somos mujeres que hemos transgredido los roles y estereotipos de género; desafiando las normas culturalmente impuestas.

Mujeres que participamos y actuamos para visibilizar y denunciar los abusos de autoridad y violaciones a los derechos humanos por parte de autoridades municipales, estatales y federales; abusos de empresas nacionales e internacionales que buscan dar continuidad a un sistema patriarcal que deshumaniza cada vez más la sociedad en la que vivimos.

Mujeres que han visto trastocado su proyecto de vida, luego de alguna violación a los derechos, razón que ha hecho que sus casas sean ahora las calles y su motor: la exigencia de justicia.

Desde diversos contextos y espacios, apostamos a la construcción de un mundo en donde los derechos humanos sean respetados, ejercidos y garantizados.

A través de acciones públicas y no públicas combatimos las condiciones de desigualdad y discriminación contra las mujeres.

Buscamos ofrecer alternativas de emancipación para las mujeres y para la construcción de nuevas sociedades; procesos reflexivos  de construcción  pensamiento crítico y de acciones propositivas para lograr una vida digna.

Sin embargo, a pesar de que el aporte de las defensoras busca ser de beneficio para la sociedad; los interés que tocamos nos colocan en situación de vulnerabilidad a través de la cual hemos sido objeto de diversos tipos de agresiones. Agresiones que violentan nuestro ser mujer, además de cuestionar nuestra labor como defensoras de derechos humanos.

Y es que, las mujeres defensoras de derechos humanos, además del riesgo que enfrentan los defensores varones, enfrentamos riesgos específicos por nuestra condición de género: amenazas de violación sexual; violación sexual; hostigamiento sexual y laboral; amenazas de atentar contra nuestras hijas e hijos; campañas de difamación y desprestigio con lenguaje sexista y machista; ridiculización de nuestra sexualidad; feminicidio; entre otras.

Las agresiones se hacen presentes a través de los allanamientos a nuestros domicilios.  En casos documentados recientemente contra mujeres defensoras y periodistas, éstos reflejan claros componentes de género, al dejar sobre sus camas la ropa íntima revuelta; huellas visibles en espacios íntimos, mensajes vinculados con su sexualidad, entre otros.

Las agresiones se hacen presentes también a través de mensajes amenazantes en nuestras oficinas; seguimiento y persecución; campañas difamatorias en nuestras comunidades; mensajes e imágenes agresivas en las redes sociales.

Dichas acciones, además de mermar la labor de las defensoras, generan impactos diferenciados que afectan el trabajo, a la organización a la que pertenecen, su estabilidad emocional, el entorno familiar, entre otros impactos.

En está última década, el incremento de violaciones a los derechos humanos ha incrementado también las agresiones contra las defensoras en nuestro país. A través de la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos y la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México (RNDDHM) documentaron 118 agresiones en 2012; 189 en 2013 y 308 en 2014.

En la mayoría de los casos la impunidad se hace presente y muchas veces son las propias autoridades quienes las agreden.

Ante ello, desde la sociedad civil; desde las propias defensoras de derechos humanos, hemos generado espacios de convergencia, identidad y comunidad; pactos contra la violencia patriarcal; espacios para generar estrategias de protección y prevención; apostamos a la construcción de medidas reales que puedan desactivar la violencia contra las mujeres.

Exigimos al Estado cumpla con la responsabilidad de garantizar el derecho a defender los derechos humanos y políticas de prevención, y apostamos a tejer y construir en Redes de mujeres, porque estamos convencidas de que las redes salvan vidas.

Hemos logrado reconocernos y reivindicarnos como defensoras de derechos humanos, así como nuestra labor y nuestro aporte específico. Sabemos que es necesario que como sociedad civil defendamos y exijamos el respeto a la labor de quienes defendemos los derechos humanos en contextos urbanos y comunitarios, desde donde contribuimos e impulsamos  la transformación para el cambio social.

Sin duda el 2015 ha sido un año que continúa cimbrando nuestro hacer. Pese a los obstáculos: Digna Ochoa, Marisela Escobedo, Josefina Reyes, Manuelita Solís, Bety Cariño, Rocío Mesino, Nadia Vera son mujeres que continúan sembrando nuestra esperanza e iluminando el camino del nuevo mundo que construimos día con día.

Recibimos el 2016 con nuevos retos y desafíos con la firme convicción de continuar ejerciendo nuestra labor. Tenemos sueños y utopías, pero también la claridad de que nuestro actuar cotidiano es legítimo y que impacta positivamente a nuestra sociedad.

Foto_Desinformémonos.JPG

____

Atziri Ávila es comunicóloga social, activista y defensora de derechos humanos y Coordinadora de la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos.

*La foto del principio es de Robert Darch. La segunda es de Atziri Ávila.

Anuncios

“El duelo se convierte en ley” -Judith Butler desde París

Bombardea-Francia-centros-yihadistas-en-Siria

Por .Ana Mata. || @tatatactictac

Judith Butler escribió esta carta al día siguiente de los atentados ocurridos en París. Por la relevancia de sus palabras, y al ver que no había una versión disponible en castellano, me tomé la libertad de hacer una traducción para este espacio.

____

Estoy en París y pasé cerca de la escena de la matanza en la calle Beaumarchais el viernes por la tarde. Cené a diez minutos de otro de los objetivos atacados. Todas las personas a las que conozco están a salvo, pero muchas personas que no conozco murieron o están traumatizadas o en duelo. Es chocante y terrible. Hoy las calles estaban pobladas en la tarde, pero vacías en la noche. La mañana estaba completamente quieta.

Resulta evidente por las discusiones televisivas que surgieron inmediatamente después de los eventos, que el “estado de emergencia” -por más temporal que sea- no deja de establecer un tono que permite que el estado de seguridad se amplíe. Los temas que se debatían incluían la militarización de la policía (como “completar” el proceso), el espacio de la libertad, y cómo luchar contra el “Islam” –esa entidad amorfa. Hollande trató de ser masculino cuando declaró que esto es una guerra, pero no se podía dejar de pensar en el aspecto imitativo de su performance, lo que impedía que el discurso fuera tomado en serio.

Sin embargo, por más bufón que sea, él ahora está actuando como la cabeza de un ejército. La distinción ente estado y ejército se disuelve de cara a un estado de emergencia. La gente quiere ver a la policía, y quiere una policía militarizada que les proteja. Un peligroso, aunque entendible, deseo. Los aspectos benéficos de los poderes especiales acordados soberanamente bajo el estado de emergencia incluyen darle a las personas viajes de taxi gratuitos de regreso a sus casas, y abrir los hospitales a todxs lxs afectadxs también les convoca. No hay toque de queda, pero los servicios públicos están reducidos, y las demostraciones están prohibidas. Incluso los “rassemblements” (encuentros) para conmemorar a los muertos eran técnicamente ilegales. Fui a uno en la Place de la Republique donde la policía anunciaría que todxs debían dispersarse, y sólo unxs cuantxs obedecieron. Eso fue para mí un breve momento de optimismo.

Lxs comentadorxs que buscan distinguir entre distintos tipos de comunidades musulmanas y visiones políticas son considerados culpables por buscar “matices”. Aparentemente, el enemigo debe ser extensivo y singular para ser derrotado, y las diferencias entre un musulmán y un yihadista e ISIL se vuelven más difíciles de discernir en el discurso público. Lxs expertxs sabían quién era el enemigo antes de que ISIL se adjudicara la responsabilidad por los ataques.

Me pareció interesante que Hollande anunciara tres días de duelo a la vez que ajustaba los controles de seguridad –otra manera de leer el título del libro de Gillian Rose, “el duelo se convierte en ley”. ¿Estamos de duelo o nos estamos sometiendo al incremento de la militarización del poder del estado y suspendiendo la democracia? ¿Cómo esto último funciona más fácilmente cuando se le vende como si fuera lo primero? Han de ser tres los días de duelo público, pero el estado de emergencia puede durar hasta doce días antes de que la asamblea nacional tenga que aprobarlo.

Pero también, el estado explica que debe restringir libertades para poder defender la libertad –eso parece una paradoja que no molesta a lxs expertxs en televisión. Sí, los ataques fueron claramente destinados a escenas icónicas de la libertad francesa diaria: el café, la sala de conciertos de rock, el estadio de futbol. En la sala de conciertos, supuestamente apareció una diatriba escrita por uno de lxs atacantes que cometió 89 brutales asesinatos, en donde culpaba a Francia por haber fallado en intervenir en Siria (contra el régimen de Assad), y culpando al oeste por su intervención en Irak (contra el régimen de Baathist). Así que, no se trata de una posición contra la intervención occidental en sí.

También existe una política de nombres: ISIS, ISIL, Daesh. Francia no dirá “etat islamique” (Estado Islámico) ya que con eso reconocerían la existencia de un estado. Quieren conservar el término “Daesh”, ya que es una palabra árabe que no se traduce al francés. Mientras tanto, esa organización se responsabilizó por los asesinatos, asegurando que eran retribuciones por los bombardeos aéreos que han matado musulmanes en suelo del califato. La elección del concierto de rock como blanco –como un lugar (una vista) de asesinatos, en realidad- fue explicada: el lugar alojaba “idolatría” y “un festival de perversión”. Me pregunto cómo llegaron al término “perversión”. Me suena a que estaban leyendo por fuera de su campo.

Los candidatos presidenciables han aportado lo propio: Sarkozy ahora está proponiendo campos de detención, explicando que es necesario que se arreste a quienes se sospeche tengan vínculo con yihadistas. Y Le Pen está argumentando a favor de la “expulsión”, habiendo denominado recientemente a los migrantes “bacterias”. Que uno de los asesinos de origen Sirio haya conseguido entrar a Francia a través de Grecia puede convertirse sin problema en la razón por la cual Francia consolidaría su guerra nacionalista contra lxs migrantes.

Mi apuesta es que el discurso sobre la libertad será importante para rastrear en los próximos días y semanas, y que tendrá implicaciones en el uso del estado de seguridad y en el estrechamiento de las versiones de democracia ante nosotrxs. Una versión de la libertad es atacada por el enemigo, otra versión es restringida por el estado. El estado defiende la versión de la libertad atacada como el corazón de Francia, y sin embargo suspende la libertad de reunión (“el derecho a manifestarse”) en medio de su duelo y prepara una más completa militarización de la policía. La pregunta política parece ser: ¿qué versión de la derecha vencerá en las próximas elecciones? Y, ¿qué se convertirá en una derecha permisible una vez que Le Pen esté en el “centro”? Vivimos horrendos, tristes y premonitorios tiempos, pero esperemos que aún podamos pensar, hablar y actuar en medio de ellos.

El duelo parece restringido dentro del marco nacional. Lxs cerca de 50 muertxs en Beirut del día anterior difícilmente son mencionados, así como lxs 111 palestinxs muertxs sólo la semana pasada, o las cifras en Ankara. La mayoría de las personas a las que conozco se describen a sí mismas como “en un callejón”, incapaces de pensar cabalmente acerca de la situación. Una manera de pensar acerca de ella puede ser la de inventar un concepto de duelo transversal, para considerar cómo opera la métrica del duelo, cómo que los cafés sean blancos tira de mi corazón en maneras que otros lugares no lo haría. Parece que el miedo y la ira podrían bien convertirse en un feroz abrazo al estado policial. Supongo que por esto es que prefiero a aquellxs que se sienten en un callejón. Eso quiere decir que esto va a tomar un tiempo para pensarse. Es difícil pensar cuando se está horrorizado. Requiere tiempo, y se requiere de aquellxs que están dispuestxs a tomarse ese tiempo contigo –algo que tiene la oportunidad de suceder en un “rassemblement” prohibido.

-Judith

*Puedes encontrar la carta original aquí.

*La imagen es de internet

Esto no se trata de lo que a mí me gusta

Sergei-Illnitsky

Por Ana Mata || @tatatactictac

He estado siguiendo la controversia de Derechos Humanos que hay en el Reino Unido con cierta incredulidad. Primero leí que el gobierno británico tenía la intención de abandonar el Convenio Europeo de Derechos Humanos y me pareció una locura. Después, en un artículo de opinión en el Telegraph, escrito por un coronel del ejército británico, se dijo que eliminar los Derechos Humanos del campo de batalla era un triunfo sobre “los terroristas y los buitres legales”.

La idea que plasma el autor sobre los Derechos Humanos da a entender que se piensa que ellos pueden ser eliminados cuando un grupo de abogados “sin escrúpulos” los usa para defender personas con las que uno no está de acuerdo. ¡Qué conveniente! Como si se pudiera decidir quién es digno de merecer tener derechos de este tipo y quién no, el coronel en cuestión desarrolla su planteamiento hablando de la segunda guerra mundial. Habla de los Derechos Humanos como un medio para evitar repetir la barbarie y proteger a los vulnerables, y en eso no se equivoca.

Sin embargo, lo que el coronel no se da cuenta es que él está interpretando la creación del Convenio Europeo –y en general de los mecanismos de protección internacional de los DDHH- para respaldar su propia visión del mundo. ¡Suena fácil pero no es así! Hablar de Derechos Humanos es complicado. Tan complicado como ponernos de acuerdo acerca de la correcta definición de conceptos como “dignidad”, “libertad”, “igualdad”. Los DDHH son un reto que se asumió después de un periodo histórico muy oscuro; una disposición para ponerse en los zapatos de aquellas personas culturalmente ajenas a nosotrxs mismxs.

Yo les cuento que -desafortunadamente- no es la primera vez que me sorprende que se aborde el tema de los DDHH desde una ignorancia alarmante. Recuerdo muy bien una serie de artículos de opinión en donde algunas personas se quejaban, por ejemplo, de que los presos estuvieran reclamando su derecho a la educación. […] Es en serio. Como sosteniendo una sola idea: la cagaste, ahora te chingas.

Para mí, hay que entender una cosa de entrada: hasta el peor de los seres humanos tiene derechos. No por ser malo, ni por ser terrorista, ni por ser el enemigo, no por haber cometido un crimen, ni por haberse equivocado terriblemente, ni por perder el derecho a la libre locomoción -¡ni por nada de nada!- se pierden el resto de los derechos. Esto se sostiene por el principio acordado de que los Derechos Humanos son inherentes a las personas por el hecho de ser personas.

En fin. Subrayo el hecho de que utilicé la palabra acordado aquí arriba para hablar de otro tema. Se cree que lo importante de la ley reside en la ley misma. La ley –los derechos-, en definitiva, no son más que palabras. Además, en muchos casos, son palabras escritas hace años. La verdadera importancia de la ley es la convención social que existe en respetarla y hacerla cumplir. La importancia está en que esas palabras son interpretadas por nosotrxs que las leemos y les damos un sentido hoy en día.

En definitiva, mi sentir es que hay que seguirles inyectando vigencia a los tratados internacionales de DDHH. Lo que me preocupa con el tema de los ingleses es el razonamiento de que a ciertas personas tendría que poder matárselas con tranquilidad. Abandonar el Convenio Europeo creo que tiene ese trasfondo: el de que algunas vidas valen más que otras, y que mis ideas son la vara con la cual se mide el resto.

Más al respecto de este tema: aquí, aquí, aquí y aquí.

 

_____

Ana Mata es psicóloga, cineasta, gestora cultural y maestra en Derechos Humanos.

*La foto es de Sergei Illnitsky