Derechos Sexuales y Reproductivos: Avances y retrocesos violentos contra las mujeres mexicanas

En materia de derechos reproductivos, nuestro país cuenta con un largo historial de avances y retrocesos, son estos últimos, por su irracionalidad jurídica, los que han llevado a criminalizar a las mujeres al grado de perseguirlas, denunciarlas y procesarlas, no sólo por el delito de aborto, sino bajo acusaciones de homicidio agravado en razón de parentesco, infanticidio, o fabricando delitos aberrantes como el de homicidio en agravio de un producto en gestación, todos con condenas que promedian los treinta años de prisión.

Con un gobierno local de izquierda y con los cálculos políticos de abordar un tema polémico bien aquilatados, en el mes de abril del año 2007, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal votó por la despenalización del aborto voluntario hasta la doceava semana de gestación, aprobando reformas tanto al código penal de la ciudad de México, como a su correspondiente ley de salud. La estrategia legislativa consistió en reformular la definición jurídica del delito de aborto, quedando la siguiente redacción “aborto es la interrupción del embarazo después de la décimo segunda semana de gestación”. Por lo tanto, la interrupción de un embarazo únicamente puede penalizarse a partir de la semana 13 de gestación, siendo lícitos los abortos consentidos o procurados dentro de las primeras 12 semanas de embarazo (Artículo 144 CPDF).

Pasado un mes de que el gobierno de la ciudad inició el servicio de la
interrupción legal del embarazo (ILE), las reacciones del clero político y de los grupos conservadores, que proponemos llamar grupos anti-derechos, comenzaron a organizarse con recursos y actuar de una forma en extremo violenta. El gobierno federal integrado por algunos grupos de extrema derecha, por conducto del titular de la procuración de justicia, y con la complicidad vergonzosa del entonces titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), intentaron echar abajo los avances legislativos logrados en la ciudad de México, interponiendo como estrategia de litigio, acciones de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la
Nación. La argumentación central del citado recurso legal, era más ideológica que jurídica y reflejaba un total desconocimiento de los compromisos adquiridos por México a nivel internacional con la firma de los tratados de derechos humanos que protegen a las mujeres, con los objetivos del milenio para disminuir la muerte materna y con el cumplimiento a las recomendaciones que varios organismos internacionales habían hecho en reiteradas ocasiones al Estado mexicano en el sentido de eliminar los marcos restrictivos a los derechos reproductivos.

El histórico día 28 de Agosto del 2008, ocho ministros y ministras de un total de once que forman parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, resolvieron que las reformas en materia penal y de salud hechas por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, eran constitucionales. Esta resolución representó un parte-aguas político y jurídico para todo el país, pues el concreto derecho a decidir de las mujeres quedó priorizado sobre un abstracto derecho a la vida.

La despenalización del aborto voluntario hasta la doceava semana de
gestación y los servicios de salud reproductiva gratuitos, colocaron a la ciudad de México a la vanguardia en América Latina. El desarrollo
argumentativo que tuvo lugar en lo social y en lo jurídico, será un importante referente para los procesos futuros de la región latinoamericana, por lo que las organizaciones civiles y la academia han cuidado su adecuada documentación.

Unas semanas antes de que finalizara el año 2008, la Suprema Corte de Justicia de la Nación publicó la sentencia que validaba la constitucionalidad de las reformas legislativas en el Distrito Federal. Es importante notar que a diferencia de la riqueza argumentativa del debate en el Pleno, para el engrose de la sentencia, se optó por una enunciación jurídica formalista y excesivamente literal que dejó flancos débiles, de manera intencional, por los que se coló una estrategia perversa de corte conservador con notorios tintes fundamentalistas, planeada desde las cúpulas del poder en contubernio con el clero político y que ha causado graves daños a la vida y a la salud de muchas mujeres mexicanas, que en su mayoría viven pobreza.

La estrategia perversa de corte conservador tenía la clara intención de blindar a las entidades federativas para impedir que se legisle en favor de la despenalización del delito de aborto y vulnerando flagrantemente la laicidad del Estado, en un lapso de dieciocho meses contados a partir de la resolución judicial citada, los congresos locales de 16 Estados de la República Mexicana votaron de una forma irregular y contraria a los principios de la democracia, modificaciones a sus constituciones políticas locales, en el sentido de “proteger la vida desde el momento de la concepción/fecundación hasta la muerte natural”.

Lourdes Enríquez Rosas


Lourdes Enríquez Rosas es profesora, investigadora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, especialista en estética y filosofía
política, y coordinadora del Seminario de Investigación permanente “Alteridad y Exclusiones: Vocabulario para el debate social y político”

Texto del Programa Universitario de Estudios de Género

Sigue este link para leer el texto completo:

http://www.pueg.unam.mx/images/textos_interes/derechos_sexuales_y_reproductivos_avances_y_retrocesos_violentos_contra_las_mujeres_mexicanas.pdf

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Reseña: Julia de Jackie Baier

Julia es artista. Nació y creció en Klaipeda, Lituania y ahora vive en Alemania. Tiene muchos amigos y en general es muy querida. Julia es fotogénica; su belleza y la intensidad de su mirada se amplifican notablemente frente al lente de una cámara. Pelo rubio, de esos tonos que no se pueden obtener con tintes; piel tersa; labios carnosos y ojos penetrantes.  Julia es extrovertida, divertida y tiene un gran sentido del humor. Es inteligente; brillante, incluso. Habla cuatro idiomas y sabe insultar como marinero ruso. Nunca se guarda sus opiniones, se expresa libremente y cuando se equivoca acepta las consecuencias. Julia se enamora, llora y ríe. Julia es como cualquiera de nosotras. Pero no.

Julia es prostituta. Es adicta al alcohol y a la heroína. Julia prefiere no estar sobria. Recoge colillas de cigarros para fumar los restos de tabaco. No ha hablado con su familia ni regresado a su país en más de 10 años. No considera que la cocaína sea una droga. Julia arrastra las palabras con frecuencia (pero no se tambalea ni en los zapatos más altos). Julia se despide con un beso de sus clientes, un gesto más dulce que obligado. Julia pierde la consciencia en demasiadas ocasiones.

Julia puede definirse de mil maneras excepto en un aspecto, el cual alteró por completo el rumbo de su vida. Julia es mujer, pero no biológicamente: “No puedo decir que soy mujer, pero tampoco puedo decir que sea hombre. Soy algo en medio. Soy algo, pero no se encuentra en el diccionario. Soy una creación de Dios, pero una creación extraña. Dios no estaba poniendo atención cuando me hizo”, explica Julia.

En más de una ocasión, la protagonista de este documental dice que sus padres habían querido tener un hijo pero la tuvieron a ella. Está convencida de que su abuelo se sentiría decepcionado si la viera hoy en día. La relación con su pasado, la raíces de un país que dejó creyendo que en Alemania podría hacer y ser cualquier cosa, es la gran herida abierta de su vida. “Lituania estuvo tras la Cortina de Hierro hasta los años 90; la situación cuando Julia creció no es muy distinta a la de Rusia hoy en día”, dijo la directora y fotógrafa Jackie Baier (House of Shame: Chantal All Night Long, 2011) durante la mesa de cine queer y sus creadores en el marco del Premio Maguey en el FICG29. Sin embargo, Julia siempre conservó, en gran medida, su libertad. Se fue porque se eligió a sí misma, aunque resulte muy difícil de entender. Por eso trabaja en la calle, porque ahí no tiene que rendirle cuentas a nadie, elige sus propios clientes y hace las transacciones por sí misma. Julia es más libre en la calle que en muchos otros lugares, incluyendo bares y burdeles, su propia casa y el hogar en el que creció. El dolor de Julia está en mirar atrás y recordar que al final todo fue la decisión de vivir como la mujer que es y se siente, y no como el hombre que nació; el dolor está en que eso sea incompatible con la vida que pudo haber construido en su país, con su familia, con su carrera artística, con su diploma universitario.

Este documental, ganador de la mención honorífica en el Premio Maguey del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, se separa radicalmente de otras cintas sobre prostitución por la cercanía que existe entre la directora y fotógrafa, quien conoció a Julia mientras trabajaban en un pequeño bar/burdel en Berlín. Comenzó a fotografiarla casi inmediatamente después de conocerla; la conexión entre ambas mujeres y la cámara fue como una adicción, explicó Baier en la sesión de preguntas y respuestas después de la proyección de su cinta en el FICG. Jackie ha documentado y seguido a Julia durante 10 años y la prueba está en la forma narrativa, en el amor perceptible en los encuadres, en la honestidad sin límites de la protagonista, en la imposibilidad de juzgar o intervenir.

Este filme es un retrato cercano a Julia como humana, no como prostituta ni como transexual, no como sujeto de estudio, sino como un ser amado. No pretende ser informativo ni generar un juicio social, y mucho menos apuntar dedos para señalar culpables, lo cual es una constante en documentales que (por más supuesta objetividad) dejan una sensación de dolor de mundo, de dedo en una llaga, que muchas veces sólo genera odio o malentendido por el juego maniqueo de víctimas vs victimarios. En lugar de eso, esta cinta genera el amor más profundo por una mujer completa, con todas las características que la componen, con una mente y un cuerpo libres a pesar de las circunstancias. Amor que transmite la directora (“Estoy un poco enamorada de ella, como verán en la película”, dijo Baier en la mesa de debate) a través de las fotografías que ha reunido durante años y una puesta en cámara siempre respetuosa. El tono de la película es triste, pero no por la situaciones ni por las anécdotas relatadas, sino por los aspectos formales. Uno de los elementos más destacables de la cinta es la música, que más que manipular al espectador a sentir lástima, tristeza o empatía, complementa la belleza de las imágenes, en especial cuando vemos a la hermosa Julia en los múltiples retratos en de Baier.

Baier dijo que le interesa la visibilidad, no de su película como obra artística ni de denuncia, sino de Julia como persona. Porque más que hablar de ella, este documental deja que Julia hable, muestre los aspectos que quiere mostrar de sí misma y a través de ellos plantee una realidad que muchas veces se nos escapa. Debajo de las etiquetas más obvias, comenzando por el sexo, el género, el aspecto físico y la raza, hay todo un mundo interior. La prostitución se puede generalizar como problema o fenómeno; se puede estudiar las causas y analizar los contextos; se puede contabilizar cuántas personas mueren en un año por violencia relacionada al trabajo sexual, por el uso de drogas en este medio o por la falta de atención médica o psicológica. Sin embargo, las historias son infinitas y la de Julia, aunque sea sólo una, o peor, una más, nos recuerda que estamos ante seres humanos y no estadísticas. Los números son personas reales. A veces se nos olvida.

 Hipatia Argüero Mendoza

Reseña Maguey: Out in the Line-up

Un día Thomas Castets se hizo una pregunta que toda persona se ha hecho en algún momento: ¿Habrá alguien más como yo en el mundo? En las últimas décadas Internet ha facilitado esta búsqueda de intereses afines y ha generado vínculos improbables entre gente que jamás se hubiera encontrado de otra manera. Castets, entonces, buscó todas las combinaciones de palabras clave que se le ocurrieron para contactar a otros surfistas homosexuales que, como él, pertenecían a una comunidad deportiva rodeada de machismo, prejuicios y estereotipos. Nuestro mundo es tan grande y tan diverso que resulta simplemente inexplicable que antes de Thomas nadie hubiera hecho visible la existencia de personas homosexuales en este deporte, ni siquiera con el anonimato permitido por la red. “Sólo encontré porno muy malo”, dice Castets en la cinta.

Como dijo hace unos días Cheryl Dunye –directora, escritora, actriz y productora– cuando habló de la carencia de representación de personas como ella en el cine (mujer, negra, homosexual, entre muchas otras cosas): si nadie lo ha hecho, hazlo tú misma. Castets decidió hacer lo que nadie había hecho y generó una página de internet que se convertiría en el primer eslabón de una enorme cadena: gaysurfers.net

El documental Out in the Line-up, producido por Castets y dirigido por Ian Thomson cuenta la historia de varias personas que habían asumido su soledad y la necesidad de guardar un secreto. Sin embargo, al igual que el fundador de la página, no habían dejado de buscar palabras clave en Internet. De pronto, una simple señal de vida de un extraño pasando por lo mismo fue la semilla de una comunidad que ha cambiado la perspectiva de mucha gente. David Wakefield, el primero de muchos surfistas gays en establecer contacto, y Thomas Castets se conocieron y emprendieron un viaje en busca de historias similares a las suyas. El documental es un recuento de ese viaje y una carta para generar consciencia sobre temas que no se limitan al surf o a la homosexualidad, sino relativos al ser humano y su libertad.

El documental abarca muchos aspectos de la vida deportiva de las y los surfistas, la cual implica competencias, asociaciones reguladoras oficiales y, por supuesto, patrocinios. En el caso de los hombres, los patrocinadores respaldan a los mejores; en el caso de las mujeres, el acercamiento es de naturaleza más sexual: mujeres rubias y guapas que salen bien en las fotos. ¿Es la mejor surfista? No importa; hablemos de su trasero. Como el sexo es fundamental para este tipo de respaldo comercial, la fantasía, juega un papel importante. Por lo tanto, la imagen de una surfista abiertamente homosexual se vuelve mucho menos explotable que la chica de calendario de piel dorada sin nada que decir, sin una voz. Las mujeres que aparecen en el documental (entre ellas las campeonas Cori Schumacher y Keala Kennelly, quien comenzó a surfear y ganar cuando no había categoría de competencia para mujeres) hablan de lo difícil que fue ser tomadas en serio, poder competir al mismo nivel que los hombres y recibir el mismo reconocimiento.

 

 

Otro de los temas tratados en esta cinta es la perpetuación de estereotipos en los medios masivos, los cuales generalizan el ser homosexual y lo reducen a ciertos comportamientos muchas veces caricaturizados. Parte del tabú alrededor de la homosexualidad se debe a estos productos audiovisuales. El documental utiliza ejemplos como el personaje de Rupert Everett en La boda de mi mejor amigo y la pareja gay de Modern Family, entre otros, los cuales retratan sólo una parte o un tipo de vida que se ha convertido en un estándar de la homosexualidad. Este imaginario no es fuente de identificación para muchísimas personas que no quieren decir que son homosexuales por temor a que la gente lo asocie con la definición televisiva de la homosexualidad. ¿Para qué salir del closet y pertenecer a una comunidad si no te sientes parte de ella?  Muchas expresiones de discriminación surgen de la asociación de la sexualidad con debilidad física, actitud escandalosa y un gran etcétera de lugares comunes, lo cual, por supuesto, tiene repercusiones importantes para las y los deportistas, pero está presente en todo tipo de profesiones y actividades.

Este documental es una chispa de victoria. Esto ya sucedió. Todas estas figuras del surf mundial ya hablaron frente a la cámara, ya marcharon juntas en Mardi Gras como la comunidad de surfistas gay, ya enfrentaron a su familia y amigos y siguen ahí, haciendo lo que más les gusta. Ya sucedió y no sólo sobrevivieron, comenzaron a cambiar el panorama a futuro. El documental habla únicamente de un deporte, pero al mismo tiempo aplica a todo. Si Castets pudo encontrar una gran comunidad de gente con la que se puede identificar dentro una combinación improbable (por lo menos ante los ojos de gente que no conoce muy bien este deporte), será cuestión de tiempo antes de que más y más comunidades surjan y lleven esta iniciativa de contacto y pertenencia a otros ámbitos. Thomas Castets no fue el primero ni será el último en alzar la voz sobre este tema, pero es prueba de que el miedo y la parálisis, con consecuencias tan graves como el suicidio o el abandono de las ambiciones profesionales, existen aún hoy en medios que muchas veces ni siquiera consideramos o imaginamos.

Las personas que han decidido vivir en secreto sienten que de alguna manera deben quitarse su sexualidad y dejarla colgada en el closet mientras realizan otras actividades. La sexualidad, identidad sexual o de género, preferencia sexual, etc, tiene la importancia que cada persona decida darle y en cuestiones como el desempeño deportivo tiene poco o nada que ver. Sin embargo, ¿por qué no hablar de ello? ¿Por qué no salir a las olas o a cualquier otro lado con la sexualidad, identidad, preferencia (o como cada quien lo defina) bien puesta? Porque, al final,  es algo que no se puede remover, sólo ocultar.

Hipatia Argüero Mendoza

El silencio antes de la tormenta: Reseña Land of Storms

“El silencio es peor que la discriminación y la violencia”, dijo Ádám Császi durante la mesa de debate de cine queer en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara y, por segunda ocasión, después de la proyección de Land of Storms en el marco del Premio Maguey. Esta simple frase tiene un impacto directo y terrible en el contexto de la tortura física y psicológica experimentada por las personas que viven su sexualidad con miedo, y peor aún, autodesprecio.

El silencio es, en gran medida, lo que caracteriza el primer largometraje de este director húngaro, una cinta construida a partir gestos mínimos y acciones sugeridas, claroscuros y contrastes entre luz y oscuridad que apenas permiten adivinar el acercamiento prohibido de piel, bocas y manos. La narrativa visual de tomas largas y encuadres cargados de simbolismo teje fragmentos de información aislada e intrigante para construir poco a poco una historia a partir de lo que no se dice. Los diálogos son mínimos y tajantes, la tensión perceptible en todo momento.

Szabolcs (András Sütö, apodado Szabi durante la película) es un joven húngaro que juega en un equipo alemán de futbol. Vive rodeado del machismo corporal y violento característico de este tipo de deportes, en el que el contacto de hombres con hombres es inevitable y, por lo tanto, reforzar la heterosexualidad se vuelve necesario. Szabi abandona su carrera, prometedora en las primeras escenas, después de una confrontación física con Bernard (Sebastian Urzendowsky), un compañero de equipo cuya mirada despierta furia culposa en el protagonista.

Este encuentro de animales que defienden su territorio (su posición en el equipo y su propio cuerpo) sucede en las regaderas después de un fracaso en la cancha. Esto es, literalmente, un lugar común. Sin embargo, en vez de la excitación del contacto directo y húmedo, el acercamiento genera una sensación amarga; el odio es dirigido al exterior para expulsarlo del interior. Este breve momento basta para plantear la lucha de un personaje que, si pudiera, se castigaría a sí mismo. La suma de estos factores hace que Szabi decida regresar a su país y a la granja de su abuelo, una enorme casa destruida en medio de la nada. La belleza sobrecogedora de los paisajes y el tratamiento visual de la película reiteran la soledad y el silencio de un mundo tan vasto que no puede estar libre de miradas o juicios ajenos.

Una noche Áron (Ádám Varga), miembro de la comunidad rural, intenta robar la motocicleta de Szabi sin éxito. A partir de ese primer encuentro, Áron comienza a trabajar con Szabi para arreglar la casa. Su relación se vuelve cada vez más cercana, acentuada por el esfuerzo físico del trabajo. Sus movimientos se sincronizan en coreografías perfectas acompañadas de sutiles miradas furtivas. Los días pasan brillantes y calurosos; y las noches de oscuridad total son el manto bajo el cual el deseo sexual de ambos explota de manera poco romántica, más bien agresiva e intoxicada.

Por el desconcierto de la culpa católica y el placer del pecado, Áron decide confiar en lo sagrado de la confesión y contarle a su madre enferma que Szabi lo tocó y él no lo detuvo. “¿Por qué lo permitió?”, pregunta su madre. Áron responde con el más sincero de los “no sé”. Esta incapacidad de enunciar la diferencia es, precisamente, a lo que Császi se refiere cuando habla del peligro de callar y contener. Después de que las palabras salen no hay manera de pararlas y, por eso, con frecuencia se elige la alternativa: el silencio.

Cuando Bernard reaparece con la intención de concretar su relación con Szabi (reemplazando la violencia de la negación con la aceptación: “No te disculpes, sí te estaba viendo. Desde el principio”), Szabi también comienza a aceptar que Áron es más que algunas noches de alcohol que culminan en contacto sexual. Pero mientras un personaje enfrenta su realidad y decide abrazarla, el otro sufre torturas y humillaciones por un secreto mal guardado y por oídos que se niegan a escuchar que la palabra en cuestión no es “pecado”, sino “amor”.

Hipatia Argüero Mendoza.

Breve mensaje de amor ecosexual

Beth Stephens y Annie Sprinkle son dos artistas y performanceras enamoradas. Tuvimos la fortuna de contar con su participación durante la segunda edición de MICGénero. Para nuestra campaña del Día internacional de la mujer, les pedimos que escribieran sobre su experiencia en la muestra y nos mandaron este breve mensaje que queremos compartir con ustedes.
As feminist ecosexuals we were thrilled to be part of MICGénero!! We were especially thrilled that our film was shown in the Women’s Museum in Mexico D.F. and that it was part of the Intervention in the D.F. and Chiapas prison as part of the programming against violence against women. Viva la MICGénera and Viva la Mujers!!
Lots of love,
Beth and Annie
beth y annie
Aquí el trailer de su película, una historia de amor ecosexual.
La Tierra es nuestra amante. Estamos loca, apasionada y completamente enamoradas de ella. Todos los días afradecemos esta relación. Decidimos colaborar con la naturaleza para crear una relación más mutua y sustentable. Por eso la tratamos con respeto, cariño y afecto.
– Beth Stephens y Annie Sprinkle
Conozcan más de su trabajo en http://goodbyegauleymountain.org/ y en http://sexecology.org/

La criminalización de la diferencia

El pasado 10 de enero el mundo leyó uno de los enunciados más bellos que un ser humano puede escribir o pronunciar en el contexto más escalofriante y terrible imaginable. “Estoy muy enamorado de ti”,  cinco palabras que llevaron a Roger Jean Claude Mbede, joven camerunés de 34 años, a su muerte. Mbede fue encarcelado, discriminado y asesinado por enviar un mensaje de amor a otro hombre en 2011.

La muerte de Mbede coincide con la aprobación de leyes para perseguir y encarcelar a personas homosexuales (o personas que de alguna manera “alienten” este tipo de comportamientos) en dos países africanos: Uganda y Nigeria.

El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, firmará una nueva ley para criminalizar la homosexualidad con base en la investigación de un grupo de científicos convocado por el Ministerio de Sanidad para resolver el eterno y absurdo dilema de definir si la homosexualidad es genética (una enfermedad congénita) o  una condición adquirida a lo largo de la vida. La conclusión que llevó al presidente de Uganda a firmar esta ley dice que no existe “responsabilidad genética” en la homosexualidad. No es una enfermedad, sino un comportamiento “anormal” elegido, y, como tal es necesario legislarlo.

A mediados de enero Nigeria impuso una pena de 14 años de cárcel para personas con parejas del mismo sexo, y 10 años para la gente que “aliente” estos comportamientos (exactamente a qué se refieren con eso es poco claro, pero sugiere que no participar en la cacería de brujas, es decir, no acusar, denunciar y condenar a terceros también es ilegal). Finalmente, hace algunos días, el presidente de Gambia declaró que perseguirá y combatirá a las personas homosexuales como “alimañas”.

 “Por lo que a mí respecta, LGTB significa lepra, gonorrea, bacterias y tuberculosis, todas las cuales son un peligro para la existencia de los seres humanos”.

– Yahya Jammeh, presidente de Gambia

Según las cifras de Amnistía Internacional, 38 de los 54 países del continente africano, casi 70%, criminalizan la homosexualidad.

La escritora nigeriana Chimamanda Adichie escribió para la revista The Scoop:

Esta nueva ley que criminaliza la homosexualidad es popular entre los nigerianos. Sin embargo, demuestra el fracaso de nuestra democracia, pues una verdadera democracia no se encuentra en las leyes de la mayoría, sino en la protección de las minorías. Esta ley es inconstitucional, ambigua y una prioridad muy extraña en un país con tantos problemas reales. No obstante, sobre todas las cosas, es una injusticia. Incluso si no viviéramos en un país con abastecimiento eléctrico abismal,  donde los graduados universitarios apenas saben leer, donde las personas mueren todos los días por enfermedades fácilmente tratables, o donde Boko Haram comete homicidios en masa de manera causal, esta ley seguiría siendo injusta. No podemos considerarnos una sociedad justa a menos que encontremos un espacio para la diferencia, la manera de aceptar las diferencias benignas, vivir y dejar a otros vivir.

 

Redacción y traducción: Hipatia Argüero

Fuentes:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/02/19/actualidad/1392801377_146961.html

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/02/16/actualidad/1392580632_115937.html

http://www.thescoopng.com/chimamanda-adichie-why-cant-he-just-be-like-everyone-else/

Abuso sexual por parte de militares estadounidenses en Japón

Según documentos del Departamento de Defensa de Estados Unidos, la mayoría de los miembros del ejército estadounidense declarados culpables de cometer delitos sexuales en las bases militares de Japón, no son sentenciados prisión. En lugar de eso, según la revisión de cientos de casos registrados en la instalación  militar estadounidense más grande en el extranjero, los culpables suelen ser multados, degradados, restringidos a sus bases o despedidos del ejército.

“En cerca de 30 casos el único castigo fue una carta de reprimenda”.

Más de 1,000 documentos que la Prensa Asociada obtuvo gracias al Acta de Libertad de Información, describen cientos de casos con tal detalle que realmente dibujan una imagen muy perturbadora de la manera en la que los oficiales estadounidenses juzgan y castigan a las tropas acusadas de crímenes sexuales. El manejo de los alegatos suele ser caótico y muchas veces los casos más sólidos son reducidos a cargos menores.

“Después de una noche de fiesta en la ciudad de Hiroshima, la mujer estuvo de acuerdo en compartir una habitación en el Tokyo Inn Hotel con el militar estadounidense.

Tan pronto como cerró la puerta, el encuentro se tornó violento, declaró ella ante los investigadores. Le arrancó la ropa y el militar la obligó a realizar sexo oral antes de violarla, dijo.

El militar declaró que el sexo fue consensual, pero también admitió que ella “podría haberlo percibido como violación”, tal y como quedó registrado en un reporte de investigación de octubre de 2011.

En un juicio sumario de la corte marcial, un foro para resolver ofensas menores, fue declarado culpable de adulterio y de no seguir una orden. Recibió una multa por $978 dólares y fue degradado al rango militar más bajo”.

Fuente: http://bigstory.ap.org/article/documents-judgments-random-military-sex-crimes

En algunos casos de violación, por ejemplo, los comandantes denegaron la recomendación de llevar el caso a la corte marcial y en lugar de eso decidieron retirar los cargos.

“Incluso cuando las autoridades militares concluyen que un crimen ha sido cometido, es muy poco probable que los culpables sean sentenciados a prisión. De los 244 miembros del servicio militar cuyos castigos fueron registrados en los documentos, sólo un tercio había sido encarcelado”.

El número de casos de abuso sexual que llegan a la corte marcial ha aumentado de manera regular: de 42% en 2009 a 68% en 2012. En 2012, de los 238 militares sentenciados, 74% fueron a la cárcel. Sin embargo, esta tendencia no se refleja en los casos de Japón. De 473 alegatos de abuso sexual dentro de las unidades de las fuerzas armadas y marina estadounidense, sólo 116 o 24% llegaron a la corte marcial.

Fuente: http://www.theguardian.com/world/2014/feb/09/sexual-assaults-us-military-japan-prison-unlikely

Traducción: H.A.