The Revenant: paisajes masculinos

the-revenant02

Por Ana Mata // @tatatactictac

Estoy sentada en la oscuridad con las manos en los oídos y los ojos cerrados. En la pantalla están intentando desesperadamente hacernos creer que la película se trata de la lucha por la vida, pero no es cierto. Estamos viendo The Revenant. Salgo del cine con el cuerpo todo dolorido y el desazón particular que te deja haber perdido casi tres horas de vida.

Como está nominada a tantos premios llego a casa intrigada y navego para buscar razones. Encontré de todo. Mucho de la preciosa -y sí es preciosa- cinematografía de Lubezki, algo de las impresionantes -que no son impresionantes- actuaciones, pero dos expresiones me sorprendieron especialmente. La primera, frase inicial de una crítica en Rolling Stone, decía:

Screen Shot 2016-02-07 at 12.06.39 PM(Nota para los cobardes cinematográficos: The Revenant no es para ti.)

Hay que notar que, al igual que en español, la palabra que en inglés se utiliza para decir cobarde es una palabra que intenta calificar de femenino -feminizar-, como si esto fuera algo indeseable. En la Rolling Stone les dicen pussies (que se traduce directamente como “coños”) a quienes en nuestros países les dicen putos.

La segunda, de la revista GQ:

Screen Shot 2016-02-07 at 12.21.53 PM(The Revenant es sorpresivamente, agresivamente masculina)

Con ambas expresiones queda claro que algunas de las críticas positivas sobre The Revenant -como es el caso de éstas que cito- empatan la violencia de la película, y la posibilidad de disfrutarla, con la idea de masculinidad. Pero sin ningún tipo de reflexión ni medianamente interesante acerca de la violencia ni de la masculinidad, la película se defiende sólo con argumentos rancios; patriarcales y heteronormativos.

Más allá de la posibilidad de disfrutar la violencia -cosa que no pretendo decir que no existe pero que por otra parte no me interesa abordar en este momento-, lo que creo es que se les sigue queriendo decir a los varones que tienen que disfrutar la violencia, que es masculino hacerlo. Desde esa misma perspectiva, parecería entendible seguir argumentando que películas como The Revenant no son películas femeninas, ni películas para mujeres. Cuando, por cierto, las únicas tres mujeres que aparecen en la historia tienen en su destino el ser violadas, matadas o en todo caso salvadas por los hombres, creo que queda claro cuál es el universo en el que nos sumergimos por tres largas horas. Un universo bien real.

Y digo real porque leí que esta es una película con aspiraciones a ser naturalista. Quizá gracias a esta palabra algunxs expliquen la existencia en la pantalla de cosas que existen en el mundo real. Sin embargo, no hay gran mérito en conseguir argumentar que una película es buena a partir de un aspecto así de técnico. A mí, ¿qué me importa si utilizaron luz natural, paisajes verdaderos, frío, sueño, enojo, cansancio todo real? De lo que tengo sed en el cine es de una historia, da igual si es real o no. Y una buena actuación necesita de una buena historia. Si no, el plan de ir al cine termina tratándose de ir a ver a Leonardo DiCaprio gruñendo y babeándose encima toda la película y después volver a casa para leer críticas que la defienden con argumentos de hace por lo menos cien años.

_____

Ana Mata es psicóloga, cineasta y maestra en Derechos Humanos.

Aquí están los artículos de GQ y Rolling Stone. Y aquí hay una de The Guardian que es una joya.

*La imagen es de The Revenant

Anuncios

Ya no hay donde desnudarse tranquilxs

Por Ana Mata // @tatatactictac

30_julie-hascoet_mexique_23

Me fascina el vestidor del gimnasio. El lugar es húmedo y caluroso, con techos bajos, puertas de vidrio y casilleros viejos. Da la impresión del esplendor opaco de otra época. Como un contenedor por donde han pasado diferentes mujeres en diferentes tiempos; lo que cambia es lo de adentro.

La mística de los vestidores para mí residió en la posibilidad de estar desnuda. De chica, los vestidores de los clubes deportivos fueron el primer lugar donde pude ver cuerpos femeninos como se ven más a menudo. Antes sólo había visto el cuerpo de mi madre y el de las modelos que posaba en las revistas que mirábamos con mis primas. En cambio en los vestidores he visto cuerpos de lo más variados acicalándose frente a los espejos.

A mí me animaban a que me desnudara sin pudor. No pasa nada –recuerdo cada palabra- aquí sólo hay mujeres. Mujeres como a mí me habían enseñado que eran las mujeres: cuerpos con pechos y triángulos oscuros de pelo púbico. No pasa nada, era lo mismo que decir: aquí no hay hombres. Pero lo que en realidad se estaba dejando de plantear es que también podían haber mujeres que miraran a otras mujeres como miran los hombre. Mujeres que gustaran de las mujeres.

Si soy sincera los vestidores nunca me parecieron lugares particularmente “seguros” para desnudarse porque no habían hombres. Nunca me costó más trabajo desnudarme frente a un hombre que desnudarme frente a una mujer.

Sin embargo, hay mujeres que hoy se sienten incómodas ante la posibilidad de estas “nuevas” -no son nuevas- mujeres que se filtran a los vestidores y miran como miran los hombres. Lo sé porque lo dicen. Lo noto mientras camino por el pasillo de las regaderas y veo como algunas ajustan la cortina con urgencia para no ser vistas. Leo en sus caras lo que piensan: ya no hay dónde desnudarse tranquilas.

Y esto simplemente me fascina no sólo porque se están teniendo que desarmar prejuicios sobre la orientación sexual, si no que también me gusta pensar que nadie está a salvo de la mirada -y el encuentro- con otrx. Todxs estamos expuestxs y esa exposición habla bien de nosotrxs, habla de una apertura a la diversidad humana con la que continuamos teniendo que aprender a interactuar.

Descuiden, la tranquilidad que se perdió en los vestidores vendrá por otro lado, quizás surgirá de la libertad de poder estar en paz ante las miradas, sin miedo al prejuicio, al odio, a la violencia. Mientras tanto, nos queda defender el poder ser y vivir toda la potencia que nos da el ver y el ser vistxs.

_____

Ana Mata es psicóloga, cineasta y maestra en Derechos Humanos.

*La fotografía es de Julie Hascoët

 

 

 

 

 

 

La falta de acceso de las mujeres a la justicia: sobre violencia de género en México

Por Ana Miranda // @AnninaMiranda

tumblr_nzsm2xoK381qe0lqqo2_400

“Cada 24 horas se consuman 7.2 feminicidios en México” señaló el coordinador de asuntos jurídicos del INMujeres, Pablo Navarrete, el pasado 9 de octubre en el marco del Foro Nacional “Violencia Feminicida y Alerta de Violencia de Género” realizado en el Distrito Federal. Con esta desalentadora cifra se justifican las Alertas de Violencia de Género (AVG) para dos estados de México. La primera, el 31 de julio de 2015, para 11 de los 125 municipios del Estado de México; la segunda, el 10 de agosto para 8 de los 33 municipios del Estado de Morelos.

El Foro se propuso “brindar herramientas teóricas y prácticas para erradicar la violencia feminicida y explicar el alcance de la declaratoria de la AVG”. Las intervenciones de los participantes confluyeron en una misma preocupación: ¿es la AVG una herramienta efectiva?, ¿cómo garantiza este instrumento los derechos de las mujeres? Los cuestionamientos recogen justificadamente las exigencias de la sociedad civil por la eficacia, el cumplimiento y la implementación de los protocolos de protección de los derechos de las mujeres en situación de violencia.

Lleno de anécdotas, explicaciones sobre cómo funciona administrativamente el mecanismo y detalladas experiencias de los participantes en dichos procedimientos, el Foro fue, sin duda, un ejercicio de exploración y reflexión necesario del cual se debe informar a la ciudadanía. Sin embargo, ante la urgencia de ofrecer acciones preventivas, de seguridad y de acceso a la justicia ante el homicidio sistemático de mujeres por razón de género, dicho Foro se limitó a explicaciones administrativas sin realmente aclarar cómo garantiza este instrumento los derechos de las niñas y mujeres. La AVG como herramienta representa sólo una parte de Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV) [1] y es un mecanismo legal de carácter inaplazable y que requiere de acciones urgentes por parte del gobierno para enfrentar dicha violencia en un territorio determinado. Pensar que la AVG logrará abatir toda la violencia feminicida, invisibiliza los distintos tipos de violencia (psicológica, física, patrimonial, económica y sexual) que evidenció la LGAMVLV desde el 2007, y que requieren de un tratamiento específico más allá de la AVG.

La creación de la LGAMVLV representa un logro de las diversas demandas de mujeres activistas y académicas por dar respuesta al alarmante contexto de asesinatos de mujeres y niñas en México. En diciembre del 2005 la incursión feminista en el órgano legislativo de México logró poner en la agenda política la desaparición, secuestro, tortura y homicidios de mujeres y niñas en el país. De acuerdo con Marcela Lagarde [2] -feminista que presidió la Comisión Especial que se encargaría de llevar a término la LGAMVLV- esta ley no es punitiva sino que propone un reordenamiento político para abatir las causas de la violencia. La LGAMVLV se diseño como un instrumento jurídico que no busca castigar al agresor sino garantizar el derecho a la vida de las mujeres y asegurar sus derechos. Si bien contempla sanciones -por ejemplo para feminicidio se aplica en el artículo 325 del Código Penal Federal-, debido a su naturaleza administrativa no está en su poder imponer castigos.

Otro objetivo de esta Comisión fue tipificar el feminicidio como delito de lesa humanidad. La elaboración de una categoría que integrara los elementos concretos de esos asesinatos y que evidenciara los diversos tipos de violencia que sufren las mujeres y las niñas, ha sido el resultado de una larga discusión en el debate feminista que logró introducirse en la discusión pública. El feminicidio es un concepto que de acuerdo con sus creadoras, Diana Russell y Jill Radford [3], ubica los homicidios contra niñas y mujeres como parte de la violencia de género, evidenciando con ello su dimensión pública y social. Esta categoría busca mostrar que los homicidios cometidos contra mujeres y niñas no se reducen a homicidios dolosos o culposos. Éstos se distinguen por el conjunto de conductas violentas contra las mujeres, asesinatos perpetrados contra los cuerpos de las mujeres por el simple hecho de ser mujeres. La diferencia introducida por esta categoría no es un simple matiz que refiere “homicidio en femenino”, es un cambio de perspectiva que busca cuestionar por un lado, la situación en la que viven las mujeres en la actual organización social, económica y política y por el otro, el tipo de relación que las mujeres guardan con sus pares masculinos.

Es importante recalcar los avances que la LGAMVLV ha logrado: al introducir la perspectiva de género y la de los derechos humanos, posibilitó el desarrollo de un aparato legal que considera las diferentes modalidades de violencia y puso en el espacio público la pregunta por la situación jurídica y política de las mujeres en México. Lo que implica reconocer que la violencia contra la mujer no es un hecho privado y familiar, se trata de un tipo de violencia inherente al sistema de relaciones sociales, es decir, es estructural y sistemática. En el contexto de esta ley, la violencia feminicida se inscribe como el conjunto de condiciones de violencia que pueden conducir al feminicidio.

Como se ve, esta ley nació con la intención de transformar las condiciones que vulneran la seguridad y los derechos de las mujeres. El principal objetivo de dicha ley busca garantizar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, lo que implica que los tres órdenes de gobierno (federal, estatal y municipal) deben intervenir para prevenir, atender, investigar y reparar el daño, tal como se establece en su artículo 20. Es decir, esta ley implica un reordenamiento político de las condiciones fácticas de las vidas de las mujeres que no se agota en la implementación de un mecanismo como la AVG. Cabe entonces preguntarnos, ¿qué implicaciones prácticas tiene una ley que no busca castigar?

Para responder este cuestionamiento no se pueden dejar de mencionar algunos de los serios problemas que enfrenta dicha ley en la práctica, entre ellos, la discriminación en las averiguaciones, en los peritajes, el enfrentamiento de las víctimas con funcionarios negligentes y la revictimización de las mujeres en el proceso de investigación. Consideramos fundamental comprender lo que implican conceptos tales como: prevenir, atender, investigar y reparación. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que contamos con una categoría que engloba cada una de estas nociones: la justicia. Sostenemos que uno de los principales problemas para acceder a una vida libre de violencia, radica en la falta de acceso de las mujeres a la justicia.

Para comprender mejor esto, resulta pertinente atender al análisis de la justicia realizado por Aristóteles en la Ética Nicomáquea. En el libro V el filósofo griego, revisa fundamentalmente dos tipos: la justicia distributiva y la justicia correctiva. La primera consiste en la distribución de los bienes compartidos entre los miembros de una comunidad. La segunda, establece los tratos en las relaciones entre individuos y se vincula con la aplicación de la ley de acuerdo a un criterio de igualdad presupuesto entre los individuos. Así, de acuerdo con Aristóteles la ley debe considerar la naturaleza del daño y tratar a ambas partes como iguales, tanto al que comete el daño como a quien lo recibe. Siguiendo esta lógica, el juez intentará restaurar la desigualdad introducida por el daño cometido. Es decir, se trata de igualar la relación de asimetría provocada por el daño, de restablecer el estado de bienestar de quién sufrió el daño. Si bien Aristóteles, considera este tipo de justicia correctiva principalmente como punitiva, consideramos fundamental recuperar esta noción de justicia porque incluye otro aspecto menos reconocido: la reparación de los daños. Este tipo de justicia, trata de restablecer la igualdad entre los individuos por medio del resarcimiento del daño. La justicia supone personas cuyas relaciones están reguladas por una ley así, la ley se aplica a situaciones en las que es posible la violación de la misma.

Si pensamos la LGAMVLV a la luz de esta reflexión sobre la justicia, podemos afirmar, que una de las implicaciones prácticas de esta ley es restablecer la relación de igualdad que trastocó el agresor; lo que implica la indemnización, compensación y restitución del bien perdido. En el caso de la violencia feminicida, esto se traduce en acciones concretas como esclarecimiento sobre los hechos ocurridos, averiguación con perspectiva de género, publicación de la verdad, dignificación de la víctima, atención médica y psicológica de la víctima y sus familiares, entro otras.

El acceso de la mujer a la justicia entraña la reparación del daño perpetrado contra las mujeres y sus familiares. Acciones que incluyen ese reordenamiento político, social, institucional y económico denunciado por Marcela Lagarde. Se trata de transformar las condiciones actuales en las que se establecen las relaciones entre hombres y mujeres. La erradicación de la violencia contra la mujer no depende únicamente de un dispositivo punitivo que mágicamente impida la violación y trasgresión de los derechos de las mujeres. Se busca erradicar las relaciones de dominación, subordinación, sojuzgamiento, explotación y opresión que crean y reproducen las condiciones de desigualdad, discriminación y exclusión social por las que el cuerpo de la mujer se dispone como objeto sexual-desechable y que posibilita el caso más extremo de violencia: el feminicidio.

Las conexiones existentes entre las diversas expresiones de violencia, al no resolverse en la dimensión de la tipificación jurídica ni del mecanismo de la AVG, legitima una vez más la demanda de justicia. Con esto no se busca afirmar que dichas herramientas representen un fracaso, sin embargo resulta fundamental y urgente atender todos los tipos de violencia si lo que se busca es alcanzar la justicia para las mujeres en situación de violencia.

Notas:

[1] http://www.inmujeres.gob.mx/inmujeres/images/stories/normateca/legislacion2014/lgamvlv.pdf

[2] http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/jardin/article/view/8343/8987

[3] http://www.dianarussell.com/f/femicde(small).pdf

_____

Ana Miranda Mora es doctoranda en Filosofía Política en la FFyL, UNAM. Profesora adjunta en la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. Miembro del seminario de Investigación “Otras Rutas del Feminismo en México en el siglo XXI”, PUEG. Ha enfocado su investigación en temas sobre feminismo, violencia, feminicidio y legalidad. Ha colaborado con la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos.

 

*La fotografía es de Gunnar Smoliansky

“El duelo se convierte en ley” -Judith Butler desde París

Bombardea-Francia-centros-yihadistas-en-Siria

Por .Ana Mata. || @tatatactictac

Judith Butler escribió esta carta al día siguiente de los atentados ocurridos en París. Por la relevancia de sus palabras, y al ver que no había una versión disponible en castellano, me tomé la libertad de hacer una traducción para este espacio.

____

Estoy en París y pasé cerca de la escena de la matanza en la calle Beaumarchais el viernes por la tarde. Cené a diez minutos de otro de los objetivos atacados. Todas las personas a las que conozco están a salvo, pero muchas personas que no conozco murieron o están traumatizadas o en duelo. Es chocante y terrible. Hoy las calles estaban pobladas en la tarde, pero vacías en la noche. La mañana estaba completamente quieta.

Resulta evidente por las discusiones televisivas que surgieron inmediatamente después de los eventos, que el “estado de emergencia” -por más temporal que sea- no deja de establecer un tono que permite que el estado de seguridad se amplíe. Los temas que se debatían incluían la militarización de la policía (como “completar” el proceso), el espacio de la libertad, y cómo luchar contra el “Islam” –esa entidad amorfa. Hollande trató de ser masculino cuando declaró que esto es una guerra, pero no se podía dejar de pensar en el aspecto imitativo de su performance, lo que impedía que el discurso fuera tomado en serio.

Sin embargo, por más bufón que sea, él ahora está actuando como la cabeza de un ejército. La distinción ente estado y ejército se disuelve de cara a un estado de emergencia. La gente quiere ver a la policía, y quiere una policía militarizada que les proteja. Un peligroso, aunque entendible, deseo. Los aspectos benéficos de los poderes especiales acordados soberanamente bajo el estado de emergencia incluyen darle a las personas viajes de taxi gratuitos de regreso a sus casas, y abrir los hospitales a todxs lxs afectadxs también les convoca. No hay toque de queda, pero los servicios públicos están reducidos, y las demostraciones están prohibidas. Incluso los “rassemblements” (encuentros) para conmemorar a los muertos eran técnicamente ilegales. Fui a uno en la Place de la Republique donde la policía anunciaría que todxs debían dispersarse, y sólo unxs cuantxs obedecieron. Eso fue para mí un breve momento de optimismo.

Lxs comentadorxs que buscan distinguir entre distintos tipos de comunidades musulmanas y visiones políticas son considerados culpables por buscar “matices”. Aparentemente, el enemigo debe ser extensivo y singular para ser derrotado, y las diferencias entre un musulmán y un yihadista e ISIL se vuelven más difíciles de discernir en el discurso público. Lxs expertxs sabían quién era el enemigo antes de que ISIL se adjudicara la responsabilidad por los ataques.

Me pareció interesante que Hollande anunciara tres días de duelo a la vez que ajustaba los controles de seguridad –otra manera de leer el título del libro de Gillian Rose, “el duelo se convierte en ley”. ¿Estamos de duelo o nos estamos sometiendo al incremento de la militarización del poder del estado y suspendiendo la democracia? ¿Cómo esto último funciona más fácilmente cuando se le vende como si fuera lo primero? Han de ser tres los días de duelo público, pero el estado de emergencia puede durar hasta doce días antes de que la asamblea nacional tenga que aprobarlo.

Pero también, el estado explica que debe restringir libertades para poder defender la libertad –eso parece una paradoja que no molesta a lxs expertxs en televisión. Sí, los ataques fueron claramente destinados a escenas icónicas de la libertad francesa diaria: el café, la sala de conciertos de rock, el estadio de futbol. En la sala de conciertos, supuestamente apareció una diatriba escrita por uno de lxs atacantes que cometió 89 brutales asesinatos, en donde culpaba a Francia por haber fallado en intervenir en Siria (contra el régimen de Assad), y culpando al oeste por su intervención en Irak (contra el régimen de Baathist). Así que, no se trata de una posición contra la intervención occidental en sí.

También existe una política de nombres: ISIS, ISIL, Daesh. Francia no dirá “etat islamique” (Estado Islámico) ya que con eso reconocerían la existencia de un estado. Quieren conservar el término “Daesh”, ya que es una palabra árabe que no se traduce al francés. Mientras tanto, esa organización se responsabilizó por los asesinatos, asegurando que eran retribuciones por los bombardeos aéreos que han matado musulmanes en suelo del califato. La elección del concierto de rock como blanco –como un lugar (una vista) de asesinatos, en realidad- fue explicada: el lugar alojaba “idolatría” y “un festival de perversión”. Me pregunto cómo llegaron al término “perversión”. Me suena a que estaban leyendo por fuera de su campo.

Los candidatos presidenciables han aportado lo propio: Sarkozy ahora está proponiendo campos de detención, explicando que es necesario que se arreste a quienes se sospeche tengan vínculo con yihadistas. Y Le Pen está argumentando a favor de la “expulsión”, habiendo denominado recientemente a los migrantes “bacterias”. Que uno de los asesinos de origen Sirio haya conseguido entrar a Francia a través de Grecia puede convertirse sin problema en la razón por la cual Francia consolidaría su guerra nacionalista contra lxs migrantes.

Mi apuesta es que el discurso sobre la libertad será importante para rastrear en los próximos días y semanas, y que tendrá implicaciones en el uso del estado de seguridad y en el estrechamiento de las versiones de democracia ante nosotrxs. Una versión de la libertad es atacada por el enemigo, otra versión es restringida por el estado. El estado defiende la versión de la libertad atacada como el corazón de Francia, y sin embargo suspende la libertad de reunión (“el derecho a manifestarse”) en medio de su duelo y prepara una más completa militarización de la policía. La pregunta política parece ser: ¿qué versión de la derecha vencerá en las próximas elecciones? Y, ¿qué se convertirá en una derecha permisible una vez que Le Pen esté en el “centro”? Vivimos horrendos, tristes y premonitorios tiempos, pero esperemos que aún podamos pensar, hablar y actuar en medio de ellos.

El duelo parece restringido dentro del marco nacional. Lxs cerca de 50 muertxs en Beirut del día anterior difícilmente son mencionados, así como lxs 111 palestinxs muertxs sólo la semana pasada, o las cifras en Ankara. La mayoría de las personas a las que conozco se describen a sí mismas como “en un callejón”, incapaces de pensar cabalmente acerca de la situación. Una manera de pensar acerca de ella puede ser la de inventar un concepto de duelo transversal, para considerar cómo opera la métrica del duelo, cómo que los cafés sean blancos tira de mi corazón en maneras que otros lugares no lo haría. Parece que el miedo y la ira podrían bien convertirse en un feroz abrazo al estado policial. Supongo que por esto es que prefiero a aquellxs que se sienten en un callejón. Eso quiere decir que esto va a tomar un tiempo para pensarse. Es difícil pensar cuando se está horrorizado. Requiere tiempo, y se requiere de aquellxs que están dispuestxs a tomarse ese tiempo contigo –algo que tiene la oportunidad de suceder en un “rassemblement” prohibido.

-Judith

*Puedes encontrar la carta original aquí.

*La imagen es de internet

Les liaisons dangereuses: género, interés y política en la era de la modernidad

La agenda de género es, al igual que prácticamente todo lo que nos rodea, un tema político. A pesar de que en primera instancia la política podría aparecer como algo lejano, incomprensible y etéreo, sin incidencia directa en la vida cotidiana del ciudadano ordinario, la realidad es que ésta influye en prácticamente todas las áreas de desarrollo individual y colectivo de las personas. Sólo por mencionar un ejemplo, a pesar de que en muchas ocasiones los Estados tienen que tomar medidas o decisiones para regular realidades sociales preexistentes (el caso paradigmático en la actualidad serían los matrimonios entre personas del mismo sexo en grandes urbes occidentales), también es innegable que, en muchas ocasiones, las decisiones que se toman “desde arriba” (la homofobia de Estado, por ejemplo) permean profundamente el tejido social y afectan el quehacer cotidiano de las personas y las relaciones interpersonales, grupales y sociales. Por lo tanto, diariamente, decisiones que se toman “desde arriba” y dinámicas que van creando y consolidando “desde abajo” se influyen y afectan de manera mutua. Esto, evidentemente, comprueba que la división tajante que se ha hecho históricamente de las esferas “públicas” y “privadas” es un mito cada vez más insostenible en un mundo que se caracteriza por ser profundamente complejo e interconectado. En este escenario, el tema de la identidad y el género, por supuesto, no son la excepción y, al igual que el resto de las interacciones sociales, afectan y son afectados todos los días por las decisiones y acciones que se toman en el ámbito político.

La premisa de esta columna está basada en todo lo anterior. En las primeras entregas se hará un análisis general de ciertos conceptos y momentos históricos básicos para comprender el curso y la importancia que han tomado los temas de identidad y género en la actualidad. Los subtemas a analizar en este primer segmento serán cuatro: aparición de los movimientos feministas, la homofobia de Estado, el surgimiento y naturaleza de las primeras ONG internacionales abocadas al tema y organizaciones internacionales (especialmente dentro de Naciones Unidas) que promueven la agenda de género en el escenario global. En cada una se hará un especial hincapié en describir el contexto histórico de su aparición y los intereses que hubo detrás de su germinación y posterior consolidación.

Después de estos antecedentes generales, se procederá al análisis de fenómenos y acontecimientos más específicos que están ocurriendo hoy en día prácticamente en todos los rincones del planeta. Nos centraremos fundamentalmente en acciones que estén tomando Estados u organismos internacionales en torno a temas de género e identidad. En virtud de que cada fenómeno y escenario tiene sus propias particularidades, en cada uno de estos casos se dará un breve preámbulo histórico para tratar de comprender mejor cuáles fueron las causas que promovieron la evolución particular de los acontecimientos o cuál fue la racionalidad, si es que la hubo, al adoptar cada una estas decisiones.  El posterior análisis tratará de identificar los actores involucrados en cada caso, su relación con el fenómeno estudiado y sus posibles repercusiones no sólo a nivel personal y social, sino en el escenario local, regional e internacional.

El concepto central de esta columna será el de INTERÉS. Nuestro objetivo no será analizar, ni tratar de entender los prejuicios personales o las concepciones psicológicas o sociológicas detrás de la identidad de género particular o colectiva. Tampoco será dar una opinión personal sobre lo que deberían o no ser las relaciones de género en un mundo ideal o más equitativo. Nuestra minúscula aportación será tratar de entender lo que ocurre en este mundo, los intereses personales, de grupo y nacionales que existen detrás de ciertas políticas o posturas que se adoptan “desde arriba” en determinadas coyunturas, las cuales provocan o tienen la intención de provocar, de forma directa o indirecta, tanto el cambio como la parálisis, en los temas de género e identidad. En este sentido, la moralidad quedará fuera del análisis y la ideología, per se, no será un elemento de estudio, sino simplemente una herramienta más que utilizan los actores involucrados para alcanzar sus respectivos objetivos en contextos específicos.

En esta columna nos estaremos preguntando recurrentemente ¿a qué grupos beneficia o perjudica la adopción o promoción de tal o cual política o postura vinculada a los temas de género e identidad? ¿Qué interés políticos afecta? ¿Qué intereses económicos afecta? ¿Qué papel juega la ideología en este escenario? ¿Quiénes promueven cada una de las posturas? ¿Son personas? ¿Grupos? ¿Organizaciones? ¿Estados? ¿Qué intereses hay detrás de éstos? ¿Por qué el tema aparece o desaparece en coyunturas particulares? ¿Hay relación entre estos temas y lo que está pasando en otros ámbitos? ¿En otro países? ¿En otras regiones?  En cada uno de los casos estudiados, los temas de género e identidad ¿son un fin en sí? ¿O un medio para cumplir con  otras agendas?

Las interrogantes, como vemos, son muchas y difícilmente podrán ser contestadas en una columna mensual de unas cuantas cuartillas, sin embargo, el objetivo será, al menos, colocar la semilla de la duda y promover el debate en un tema que está lejos de ser resuelto y que tiene la loable, aunque muy difícil tarea, de modificar ciertas dinámicas que, hasta el día de hoy, impiden la existencia de un mundo plenamente equitativo para todos los seres humanos.

 

Jaime Vigna Gómez