Reseña: Julia de Jackie Baier

Julia es artista. Nació y creció en Klaipeda, Lituania y ahora vive en Alemania. Tiene muchos amigos y en general es muy querida. Julia es fotogénica; su belleza y la intensidad de su mirada se amplifican notablemente frente al lente de una cámara. Pelo rubio, de esos tonos que no se pueden obtener con tintes; piel tersa; labios carnosos y ojos penetrantes.  Julia es extrovertida, divertida y tiene un gran sentido del humor. Es inteligente; brillante, incluso. Habla cuatro idiomas y sabe insultar como marinero ruso. Nunca se guarda sus opiniones, se expresa libremente y cuando se equivoca acepta las consecuencias. Julia se enamora, llora y ríe. Julia es como cualquiera de nosotras. Pero no.

Julia es prostituta. Es adicta al alcohol y a la heroína. Julia prefiere no estar sobria. Recoge colillas de cigarros para fumar los restos de tabaco. No ha hablado con su familia ni regresado a su país en más de 10 años. No considera que la cocaína sea una droga. Julia arrastra las palabras con frecuencia (pero no se tambalea ni en los zapatos más altos). Julia se despide con un beso de sus clientes, un gesto más dulce que obligado. Julia pierde la consciencia en demasiadas ocasiones.

Julia puede definirse de mil maneras excepto en un aspecto, el cual alteró por completo el rumbo de su vida. Julia es mujer, pero no biológicamente: “No puedo decir que soy mujer, pero tampoco puedo decir que sea hombre. Soy algo en medio. Soy algo, pero no se encuentra en el diccionario. Soy una creación de Dios, pero una creación extraña. Dios no estaba poniendo atención cuando me hizo”, explica Julia.

En más de una ocasión, la protagonista de este documental dice que sus padres habían querido tener un hijo pero la tuvieron a ella. Está convencida de que su abuelo se sentiría decepcionado si la viera hoy en día. La relación con su pasado, la raíces de un país que dejó creyendo que en Alemania podría hacer y ser cualquier cosa, es la gran herida abierta de su vida. “Lituania estuvo tras la Cortina de Hierro hasta los años 90; la situación cuando Julia creció no es muy distinta a la de Rusia hoy en día”, dijo la directora y fotógrafa Jackie Baier (House of Shame: Chantal All Night Long, 2011) durante la mesa de cine queer y sus creadores en el marco del Premio Maguey en el FICG29. Sin embargo, Julia siempre conservó, en gran medida, su libertad. Se fue porque se eligió a sí misma, aunque resulte muy difícil de entender. Por eso trabaja en la calle, porque ahí no tiene que rendirle cuentas a nadie, elige sus propios clientes y hace las transacciones por sí misma. Julia es más libre en la calle que en muchos otros lugares, incluyendo bares y burdeles, su propia casa y el hogar en el que creció. El dolor de Julia está en mirar atrás y recordar que al final todo fue la decisión de vivir como la mujer que es y se siente, y no como el hombre que nació; el dolor está en que eso sea incompatible con la vida que pudo haber construido en su país, con su familia, con su carrera artística, con su diploma universitario.

Este documental, ganador de la mención honorífica en el Premio Maguey del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, se separa radicalmente de otras cintas sobre prostitución por la cercanía que existe entre la directora y fotógrafa, quien conoció a Julia mientras trabajaban en un pequeño bar/burdel en Berlín. Comenzó a fotografiarla casi inmediatamente después de conocerla; la conexión entre ambas mujeres y la cámara fue como una adicción, explicó Baier en la sesión de preguntas y respuestas después de la proyección de su cinta en el FICG. Jackie ha documentado y seguido a Julia durante 10 años y la prueba está en la forma narrativa, en el amor perceptible en los encuadres, en la honestidad sin límites de la protagonista, en la imposibilidad de juzgar o intervenir.

Este filme es un retrato cercano a Julia como humana, no como prostituta ni como transexual, no como sujeto de estudio, sino como un ser amado. No pretende ser informativo ni generar un juicio social, y mucho menos apuntar dedos para señalar culpables, lo cual es una constante en documentales que (por más supuesta objetividad) dejan una sensación de dolor de mundo, de dedo en una llaga, que muchas veces sólo genera odio o malentendido por el juego maniqueo de víctimas vs victimarios. En lugar de eso, esta cinta genera el amor más profundo por una mujer completa, con todas las características que la componen, con una mente y un cuerpo libres a pesar de las circunstancias. Amor que transmite la directora (“Estoy un poco enamorada de ella, como verán en la película”, dijo Baier en la mesa de debate) a través de las fotografías que ha reunido durante años y una puesta en cámara siempre respetuosa. El tono de la película es triste, pero no por la situaciones ni por las anécdotas relatadas, sino por los aspectos formales. Uno de los elementos más destacables de la cinta es la música, que más que manipular al espectador a sentir lástima, tristeza o empatía, complementa la belleza de las imágenes, en especial cuando vemos a la hermosa Julia en los múltiples retratos en de Baier.

Baier dijo que le interesa la visibilidad, no de su película como obra artística ni de denuncia, sino de Julia como persona. Porque más que hablar de ella, este documental deja que Julia hable, muestre los aspectos que quiere mostrar de sí misma y a través de ellos plantee una realidad que muchas veces se nos escapa. Debajo de las etiquetas más obvias, comenzando por el sexo, el género, el aspecto físico y la raza, hay todo un mundo interior. La prostitución se puede generalizar como problema o fenómeno; se puede estudiar las causas y analizar los contextos; se puede contabilizar cuántas personas mueren en un año por violencia relacionada al trabajo sexual, por el uso de drogas en este medio o por la falta de atención médica o psicológica. Sin embargo, las historias son infinitas y la de Julia, aunque sea sólo una, o peor, una más, nos recuerda que estamos ante seres humanos y no estadísticas. Los números son personas reales. A veces se nos olvida.

 Hipatia Argüero Mendoza

Reseña Maguey: Floating Skyscrapers

A través de la puerta cerrada del baño de un gimnasio se escucha el distintivo gemir del placer sexual. La puerta permanece cerrada y lo que sea que esté pasando en el interior, secreto.

La segunda película del director polacoTomasz Wasilewski narra la historia de Kuba (Mateusz Banasiuk), un hombre cuya vida interior se desarrolla bajo el agua y tras puertas cerradas a pesar de llevar una rutina en la que la privacidad es prácticamente imposible. Este nadador profesional comparte un pequeño departamento con su novia, Sylwia (Marta Nieradkiewicz, extraordinaria) y con Ewa (Katarzyna Herman), personaje difícil de ubicar al inicio de la película por su edad y por la relación tan franca que lleva con el protagonista (¿amiga? ¿hermana? madre). La rivalidad entre las dos mujeres en la vida de Kuba lo incomoda sorprendentemente poco, y la extraña cercanía erótica que tiene con su madre (a quien le lava la espalda en la tina y besa en la boca) resulta natural dentro de un mundo lleno de represión contradictoria.

La vida secreta de Kuba incluye admirar en silencio los cuerpos esculturales de los atletas que entrenan a su alrededor, así como algunos encuentros casuales en los baños de la alberca. No es hasta la aparición de Michal (Bartosz Gelner), un amigo en común del círculo de Sylwia, que Kuba considera romper su rutina y buscar algo más que sexo con otro hombre.

El planteamiento del conflicto y contexto de Kuba incluye el punto de vista de Sylwia, quien con frecuencia termina sola en la cama cuando los intentos de intimidad sexual con su novio se ven interrumpidos por algún factor externo. La gradual destrucción de esta pareja es desconcertante por la aparente normalidad que los rodea; son honestos, abiertos e incluso permisivamente invasivos, y sus interacciones amorosas se sienten genuinas en casi todo momento. Tanto la actuación como el personaje de Sylwia en más de una ocasión roban el interés durante el desarrollo de la trama principal.

Wasilewski cierra este triángulo introduciendo la perspectiva de Michal, quien se encuentra en el punto sin retorno de hablar abiertamente sobre su sexualidad con su familia y enfrentar la homofobia de su padre. Esta subtrama permite un vistazo a la estructura familiar tradicional polaca y los distintos grados de homofobia que oscilan entre “es una fase” y golpizas tremendas con fines didácticos.

El gran acierto de Floating Skyscrapers, plantear las varias capas de un personaje más allá de su homosexualidad, es también una de sus debilidades. La fragmentación de perspectivas para contar trama y subtrama, aunque efectiva, es en general desequilibrada. Kuba es un personaje complejo construido a partir de pequeñas acciones (como vaciar dos flautas de champaña en una sola para beberla de un trago, perseguir y golpear a un extraño que se refiere a él como “puto”, y declarar su amor con una erección). Sin embargo, el otro personaje que podría considerarse mucho más secundario si no fuera por los breves pero importantes giros de punto de vista, no queda del todo claro fuera del marco temporal de la cinta.

Floating Skyscrapers

Esto último es una muestra del tipo de personajes que el director mismo declaró querer replantear en una entrevista con So So Gay. En ella el director expresó su interés por retratar personajes humanos y no definidos únicamente por su sexualidad o el conflicto que la misma genera en ellos:

Floating Skyscrapers retrata a Kuba como un ser humano. Sí, es homosexual, pero no es lo más importante. Kuba es hijo y nadador, tiene sueños y una novia. Su homosexualidad no es lo más importante, aunque es lo que lo empuja a tomar ciertas decisiones y por momentos determina su vida”.

– Tomasz Wasilewski, entrevista para So So Gay

En esta entrevista Wasilewski sólo menciona a Kuba, sin embargo la cinta no sólo se concentra en él. Si aplicáramos la prueba de Bechdel (la cual sirve para determinar si una película contiene personajes femeninos bien construidos o no con tres preguntas: ¿Hay mujeres con nombre? ¿Hablan entre ellas? ¿Hablan de algo que no sea otro hombre?), Michal no pasaría, pues Kuba es su principal tema de conversación, motor y fuente de conflicto. En realidad no sabemos si tiene sueños y conocemos a su familia pero sólo de manera superficial y en el contexto de su homosexualidad.

Curiosamente y a pesar de su presencia tangencial en el triángulo, la madre es el personaje mejor construido . Es ella, con sus complejos y rivalidades, quien determina el desarrollo de la historia. Al igual que Kuba, Ewa está en los pequeños detalles: en su intento de aprender japonés para un viaje que nunca hará, su pasado amoroso cuando eligió a otro hombre sobre su propio hijo, y los celos y odio que siente hacia Sylwia.

Esta película cuenta una historia sólida a través de momentos de genialidad narrativa que vale la pena destacar. Wasilewski construye escenas de conflicto extremadamente poderosas por estar ubicadas en momentos de contraste casi cómico. El punto más álgido del cambio en Kuba sucede durante la competencia de natación más importante de su carrera. Después de cometer el más poético de los autosabotajes –flotar sin propósito a la mitad de la alberca cuando estaba a punto de coronarse campeón–, Kuba escucha los regaños de su entrenador durante una práctica del equipo de nado sincronizado. La toma panorámica y la música animada generan la sensación de lejanía con la que Kuba escucha las palabras de su entrenador frustrado.

Wasilewski utiliza un recurso similar cuando Michal finalmente declara ser gay durante una cena familiar. El enunciado pasa prácticamente inadvertido entre la conversación casual de su familia, lo cual resulta muy anticlimático para este personaje considerando la importancia de expresar su identidad sexual en voz alta por primera vez. Los oídos sordos de esta familia son uno de los muchos síntomas de la homofobia latente en la sociedad polaca, donde incluso la madre más cercana rechaza a su hijo y prefiere a la mujer que odia sobre un hombre por ser hombre. En este sentido, Floating Skyscrapers cumple con el retrato social que promete, pero lo hace desde una mirada casi derrotista o de condena.

Hipatia Argüero Mendoza

Fuente:

http://sosogay.co.uk/2013/interview-tomasz-wasilewski-polands-first-lgbt-film/

Ganadoras del Premio Teddy en la Berlinale

Desde 1987 un jurado especial otorga el  Premio Teddy en el marco de la Berlinale. Este premio  es uno de los reconocimientos más importantes para películas con temáticas LGBT de todo el mundo. Las categorías principales son Mejor Largometraje de Ficción y Mejor Documental / Ensayo Fílmico. Además se entrega un premio al Mejor Cortometraje y un Premio Especial del Jurado.

Las ganadoras del Premio Teddy 2014 son:

Mejor largometraje de ficción: Hoje Eu Quero Voltar Sozinho (The Way He Looks), Daniel Ribeiro, Brasil, 2014

Esta cinta es la ópera prima de Daniel Ribeiro, director galardonado con el premio a  mejor cortometraje del Festival Internacional de Cine Gay de Torino en 2008 por su corto “Café con leche”. Esta cinta narra la historia de tres adolescentes: Leo, un chico ciego cansado de que le digan que no puede hacer cosas solo en busca de su independencia; su mejor amiga Giovana, triste ante la idea de que Leo deje la escuela para ir a un internado lejos de ella; y el chico nuevo de la escuela, Gabriel, quien llega a cambiar la perspectiva de Leo al despertar sentimientos que lo hacen reconsiderar sus planes.

Comentario del jurado: Alegre largometraje debut de un director que combina un gran guión, gran construcción de personajes, actuación, fotografía y música para realizar una película que se separa de las muy exploradas cintas del género de maduración o “coming of age” y la da un nuevo significado a la conocida frase “el amor es ciego”.

Mejor documental / ensayo fílmico: Der Kreis (The Circle), Stephan Haupt, Suiza, 2014

Para principios de la década de 1940  la red alrededor de la revista Der Kreis (El círculo) fue la única organización gay que había logrado sobrevivir el régimen Nazi. Sus legendarios bailes con máscaras recibían 800 invitados de toda Europa. En este contexto el tímido maestro Ernst Ostertag se enamoró de la estrella drag Röbi Rapp. Este maestro lucha por hacer que su homosexualidad sea aceptada como normal fuera de los límites de “El círculo” sin por ello perder su trabajo. Esta película de Stephan Haupt revela el fascinante universo de una de las primeras comunidades de liberación gay. Este filme retrata varias décadas de una historia de amor enriquecida con material fílmico de conversaciones con Ernst Ostertad y Röbi Rapp.

Comentario del jurado: Esta  película es una reflexión en torno a las historias “queer” personales en la Suiza de mediados del siglo XX. La cinta arroja luz sobre la necesidad y urgencia de resistir y combatir la proliferación de la homofobia en todo el planeta.

Mejor cortometraje: “Mondial 2010”, Roy Dib, Líbano, 2013

Una pareja libanesa decide hacer un viaje por carretea hasta Ramala. Este corto consiste en la filmación de estos dos hombres mientras hacen una crónica de su viaje. De esta forma, la audiencia puede entrar en las conversaciones de las parejas y al universo de esta ciudad palestina.

Comentario del jurado: Este corto nos lleva a un viaje, tanto de manera literal como personal, a través de un paisaje peligroso en el que la invisibilidad es un aspecto necesario para la supervivencia de las personas homosexuales.

Premio del jurado: Pierrot Lunaire, Bruce laBruce, Alemania, 2014

Una mujer que con frecuencia se viste de hombre, se enamora y seduce a una joven, quien no tiene idea que su amante es del mismo sexo. Cuando la presenta a su familia como “su novio” su padre comienza a tener sospechas y descubre la mentira.

Comentario del jurado: El jurado del Premio Teddy reconoce la nueva pieza de Bruce LaBruce como una adición importante a su obra, la cual continúa explorando el concepto “Queer” en todos los sentidos. En esta cinta LaBruce recombina tres elementos –lenguaje cinematográfico de vanguardia, un uso sofisticado de la música y la extraordinaria actuación de Susanne Sachse– para renovar este clásico avant garde.

Fuente: http://blog.teddyaward.tv/en/2014/02/14/teddy-winners-2014/

Traducción: H.A.